mugre

Prosa mugrienta/Leo Baldo

Caminás la ciudad.
La pisás todos los días.
Respirás su aire, tomás su agua, vivís entre sus veredas.

La mugre no aparece sola.
Los residuos no caen del cielo.
Alguien los tira.
A veces sos vos. A veces es el de al lado. Pero siempre es alguien que vive acá.

Cuando dejás una bolsa rota en la calle, cuando tirás basura donde no va, cuando mirás y seguís de largo, no es un detalle: es una decisión. Y las decisiones tienen consecuencias.
La mugre enferma. Los residuos matan. Literalmente.

Después pasa algo. Una inundación. Una rata. Un chico con fiebre.
Y ahí buscamos culpables.
El municipio. El vecino. El otro.

No.
Somos responsables de nuestras propias vidas.
Y de la ciudad que construimos todos los días, con cada gesto mínimo.

Cuidar 25 de Mayo no es un discurso.
Es no ensuciar.
Es respetar horarios.
Es usar un cesto.
Es separar residuos.
Es entender que la comunidad empieza por vos.

Basta de hablar por hablar.
La ciudad no se cuida sola.
Y no se salva señalando con el dedo.
Se salva cuando cada uno se hace cargo.

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