El peronismo de 25 de Mayo ante la guadaña del fanatismo y la necesidad de un nuevo aire

El escenario político local muestra una fractura profunda entre un relato agotado y la emergencia de nuevos liderazgos. Las ausencias en las fotos oficiales y el peso de las gestiones nacionales pasadas obligan al movimiento a una introspección necesaria de cara al futuro.

Por Leo Baldo

El peronismo de 25 de Mayo atraviesa un tiempo de fracturas expuestas y silencios que aturden. En el último tiempo, la división interna se ha profundizado, dejando al desnudo un movimiento que hoy parece caminar por dos veredas que no se cruzan. Por un lado, un kirchnerismo aferrado a un discurso progresista que encontró su techo en 2015 y terminó de asfixiarse bajo el mandato socialdemócrata de Alberto Fernández.

A pesar de este agotamiento evidente, todavía observamos con asombro cómo algunos ediles del interbloque local insisten en desempolvar banderas y relatos que quedaron atrás, ajenos a la demanda de una sociedad que cambió y que ya no se siente interpelada por esas formas.

Sin embargo, en política los gestos visuales son sentencias. Durante esta semana, una pieza gráfica muy bien lograda llamó la atención por un detalle no menor: la ausencia de un concejal. A esto se suma el dato que fuentes confiables confirmaron a este medio: otra figura que integró la lista ya habría dado un paso al costado. Estos movimientos no son azarosos; son el síntoma de una interna que ya no se puede disimular bajo la estética de la unidad.

Aunque el horizonte del 2027 parece lejano, la antesala de la apertura de sesiones ordinarias está sirviendo como catapulta para dos jóvenes que prometen darle un aire nuevo y necesario al movimiento nacido en el ’45: Fernando Herraiz y Martín Feola. Son nombres que representan un recambio que no pide permiso, sino que surge de la propia necesidad de supervivencia de un peronismo que debe volver a sus raíces sin quedar atrapado en el pasado.

Como peronista, veo con preocupación que los fanatismos en la acción política actúan hoy como una guadaña: escinden el futuro y clausuran el diálogo. En un mundo donde todo fluctúa, el peronismo local se debe una discusión honesta. El aire nuevo que traen figuras como Herraiz y Feola está llegando, y quizás sea la única forma de evitar que la estructura se siga desgranando antes de llegar a la próxima contienda electoral.

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