Ramiro Egüen

(Por Leo Baldo) Desde comienzos de los años 2000 se viene desarrollando en la Argentina un proceso profundo y persistente: la desresponsabilización progresiva de la Nación hacia las provincias, y de las provincias hacia los municipios. Lo que antes resolvían los niveles superiores del Estado hoy recae, casi sin intermediarios, sobre los gobiernos locales, que quedaron expuestos como la primera y, muchas veces, única respuesta frente a las demandas sociales.

Este escenario dio lugar a una transformación silenciosa pero decisiva. Los intendentes dejaron de ser administradores de lo urbano para convertirse en verdaderos “mini gobernadores”, con una capacidad de decisión, gestión y conducción política muy superior a la que tenían los alcaldes de principios de los 2000. En el presente, son quienes sostienen políticas públicas estructurales, toman decisiones de alto impacto y gobiernan con el peso concreto del territorio.

Este fenómeno no es exclusivo de un distrito ni responde a una coyuntura aislada. Se replica en municipios como Tapalqué, Roque Pérez, Tandil, Saladillo, Olavarría y 25 de Mayo, entre muchos otros, donde los gobiernos locales dejaron de ser estructuras auxiliares para transformarse en centros reales de poder y decisión. Allí, los intendentes absorbieron funciones que antes dependían de la Nación o de las provincias y hoy sostienen, en soledad muchas veces, la vida social, económica y productiva de sus comunidades.

25 de Mayo es un caso paradigmático de este modelo


Bajo la gestión del intendente Ramiro Egüen, el municipio asume responsabilidades que atraviesan la vida completa de sus vecinos: desde el nacimiento hasta la muerte. Desde la partera en el hospital municipal hasta el entierro a través de los servicios municipales, el Estado local está presente en cada etapa, sin excusas ni delegaciones.

El alcance de la gestión municipal es integral. El municipio interviene de manera directa en educación maternal e inicial, educación superior, salud pública en todos sus niveles, seguridad vial y tránsito, higiene urbana, recolección de residuos, ambiente, alumbrado barrial, obras públicas, deporte, políticas de minoridad e integración social, producción y empleo, caminos rurales y calles urbanas, espacios verdes, plantas de separación de residuos, agua corriente y cloacas. A esto se suma la articulación permanente con las fuerzas de seguridad y las políticas de prevención.

Esta acumulación de responsabilidades confirma una verdad incómoda para el esquema tradicional del poder: hoy el poder efectivo está en los municipios. Allí donde el Estado no puede fallar porque el vecino golpea la puerta todos los días. Allí donde la política deja de ser discurso para convertirse en gestión concreta, decisión y presencia.

En este tiempo, los intendentes no solo ejecutan políticas: definen prioridades, administran recursos escasos y gobiernan. 25 de Mayo muestra que el municipio moderno ya no espera respuestas de arriba: las construye desde el territorio. Y en esa lógica, los intendentes se consolidan como los verdaderos protagonistas del presente político argentino.

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