Urbanismo de cuidados: el desafío de planificar ciudades que cuiden a quienes cuidan

La planificación urbana suele ser “ciega al género”. Un informe de la Fundación Friedrich Naumann propone conectar el diseño de las ciudades con la economía del cuidado para reducir la “pobreza de tiempo” y mejorar la movilidad en cadena.

Por Leo Baldo

La planificación de las ciudades suele ser “ciega al género”. Históricamente, el diseño urbano se centró en un sujeto productivo que se desplaza de forma lineal: del hogar al trabajo. Sin embargo, la realidad de quienes ejercen tareas de cuidado —en su gran mayoría mujeres— es una red compleja de trayectos interrumpidos que la infraestructura actual no suele contemplar.

Según el reciente informe de la Fundación Friedrich Naumann, es urgente conectar dos agendas que hasta ahora caminaban por separado: la planeación urbana y la economía del cuidado.

La ciudad de los 15 minutos: una necesidad, no un lujo

El documento destaca que el diseño de las ciudades influye directamente en el bienestar y las oportunidades de quienes cuidan. La propuesta central es la proximidad. Una ciudad con perspectiva de cuidados es aquella donde el jardín, la farmacia, el centro de salud y el mercado están a una distancia caminable.

Cuando los servicios esenciales se dispersan, se genera una “pobreza de tiempo”. Quien cuida no solo gasta más dinero en traslados, sino que pierde horas de su vida en una logística ineficiente.

Tres ejes para transformar el espacio público

Basado en las evidencias del informe, una gestión urbana incluyente debe basarse en:

  1. Movilidad en cadena: Reconocer que los viajes de cuidado no son de punto A a punto B. Son trayectos con múltiples paradas (escuela-compras-médico). El transporte público y las veredas deben estar adaptados a esta dinámica.
  2. Infraestructura de soporte: La iluminación, los bancos en las plazas y las sombras permiten que una persona mayor o una madre con niños puedan habitar el espacio sin sentirse expulsadas.
  3. Seguridad Situacional: Un diseño que elimina rincones oscuros y mejora la visibilidad reduce las violencias y permite que el cuidado se democratice en la calle.

Un factor económico clave

El informe es claro: el cuidado no es solo un tema de asistencia social; es un motor económico. Ignorar esta perspectiva reproduce desigualdades y baja la productividad general. Integrarla, en cambio, optimiza el uso del tiempo y mejora la calidad de vida de toda la comunidad.

Planificar hoy una ciudad que cuida es dejar de pensar en el asfalto como un fin en sí mismo y empezar a entenderlo como el soporte de la vida cotidiana.

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