A través de un repaso por el filme de 1991, el autor reflexiona sobre la rebelión contra el sistema y traza un paralelismo con la coyuntura política. El encuentro onírico con el personaje de Bodhi revela una visión crítica sobre la pérdida de espíritu, el abandono del territorio y la aversión al riesgo en la sociedad contemporánea.
(Por Leo Baldo) Anoche volví a mirar “Point Break”, la película de Kathryn Bigelow. Después de verla, recostado sobre la cama, mientras escuchaba la armonía de la lloviznola en el techo de la casa que alquilo en 25 de Mayo, la obra se presenta como un estudio sobre el existencialismo y la búsqueda de libertad absoluta. A través de Bodhi, la trama explora la rebelión contra la sociedad moderna y la necesidad de vivir al límite para escapar de las normas convencionales. Bodhi representa una filosofía que rechaza el estilo de vida de los “muertos vivientes” del sistema y utiliza el riesgo como una forma de espiritualidad pura.
En ese clima, soñé con Bodhi. El tipo estaba ahí, con el pelo alborotado por la sal y esa mirada de quien ya vio el fondo del océano. Me confesó que hoy ya no entraría al mar. “Nadie está dispuesto a militar conmigo como lo hizo Utah, Leo. Aquel pibe saltó al vacío sin paracaídas porque entendió que la vida solo late en la incertidumbre. Hoy, los que manejan el país le tienen terror al azar”, me soltó mientras el viento golpeaba los vidrios.

En el sueño, Bodhi se puso místico pero directo. “El surf no es un deporte, es un estado de gracia donde el miedo se disuelve. Pero para surfear hay que aceptar que la ola te puede quebrar. Los políticos dejaron de pisar el barro, ya no salen al territorio. Se quedaron encerrados en el microclima de las redes, gestionando miedos desde una oficina con aire acondicionado. Perdieron el contacto con la duda, con esa inseguridad que el psicoanálisis dice que nos hace humanos”.
Bodhi caminó hacia la orilla de mi sueño y planteó la cuestión moral que atraviesa sus actos. “Maquiavelo era y es la referencia, Leo. El fin justifica los medios si el fin es la libertad total, pero estos tipos usan el manual de Maquiavelo solo para conservar el sillón. No hay ética en su poder, solo supervivencia”. Según su visión, el poder actual, que no se tiene, sino que es consecuencia de una puja de fuerzas y que atraviesa, clausuró la incertidumbre. Prefiere el algoritmo que les dice qué sonrisa fingir antes que habitar el conflicto.
“Si volviera, usaría máscaras de los últimos gobernantes para atracar bancos. No por la plata, sino para demostrar que el poder es una cáscara hueca. Se olvidaron de que el ser humano necesita habitar la duda para sentirse vivo”. La película plantea que el destino se elige en el punto de quiebre, una frontera que la dirigencia actual ni siquiera se atreve a mirar mientras la sociedad espera una ola que nunca llega.
Créditos:
- Película: Point Break (1991).
- Directora: Kathryn Bigelow.
- Guion: Rick King y W. Peter Iliff.
- Protagonistas: Patrick Swayze, Keanu Reeves y Gary Busey.
