Axel Kicillof vuelve a ponerse en movimiento. Agenda, ruta, territorio y palabras dichas sin teleprompter: el gobernador retoma la actividad oficial con los pies en la provincia, marcando distancia del gobierno nacional y dejando que la política vuelva a respirarse en plazas, obras y encuentros cara a cara.
Enero también es política. Aunque el calendario marque descanso, la provincia nunca duerme del todo. Axel Kicillof vuelve a ponerse en movimiento y retoma la agenda oficial con los pies sobre la arena y la mirada larga, esa que no se agota en la temporada ni en la coyuntura.
El gobernador bonaerense inicia el año recorriendo la Costa Atlántica, donde encabezará una serie de actividades públicas bajo el formato de Conferencias de Verano. Mar de Ajó y Villa Gesell serán las primeras paradas: encuentros abiertos, diálogo con sectores productivos, intendentes, empresarios, vecinos. El Estado presente, pero caminando.
No es solo agenda. Es señal. En tiempos de repliegue, Kicillof elige estar. En tiempos de ruido, insiste con la palabra. Desde su entorno lo dicen sin rodeos: la gestión sigue, pero también la construcción política, paciente, territorial, sin estridencias.
El gobernador llega a este nuevo año luego de un 2025 intenso, atravesado por debates internos dentro del peronismo, discusiones de liderazgo y la necesidad de reordenar el tablero. Lejos de las urgencias del micrófono, apuesta a consolidar espacios de diálogo y a sostener una identidad propia frente al Gobierno nacional, marcando diferencias claras con el rumbo de Javier Milei.
Durante los próximos meses, la hoja de ruta incluye más localidades bonaerenses: Chascomús, San Pedro, Quequén, Lobos, Carmen de Patagones, Mar Chiquita. Provincia adentro, sin atajos. Gestión que se muestra, política que se camina.
Mientras el verano avanza y la espuma tapa huellas por unas horas, Kicillof vuelve al territorio con una idea persistente: gobernar es estar, y construir también. El resto, como siempre, se verá en el camino.
