Tras la histórica sequía que diezmó la población de pejerreyes en la “meca” del sudoeste bonaerense, los especialistas advierten que la recuperación del ecosistema demandará al menos dos años más. Con una siembra masiva de 600 mil alevinos en marcha, la veda total se mantiene como la única vía para garantizar el regreso de la pesca deportiva.
Por Leo Baldo
La pesca deportiva en la provincia de Buenos Aires no es solo un pasatiempo; es una industria sin chimeneas que mueve las economías regionales y define la identidad de nuestros pueblos. Por eso, el reciente informe de la Agencia DIB sobre la Laguna Chasicó resulta un llamado a la realidad para los aficionados: se estima que recién a mediados de 2027 se podrá volver a pescar en este emblemático espejo de agua del partido de Villarino.
Como bien señala DIB, la situación es el resultado de un ciclo ambiental devastador. La laguna sufrió una sequía extrema que redujo su volumen a niveles críticos, provocando una mortandad masiva que dejó al ecosistema en foja cero. La noticia hoy es el esfuerzo por la reconstrucción: ya se han sembrado 600 mil alevinos y 200 ejemplares adultos provenientes de la Estación Hidrobiológica de Chascomús.
Sin embargo, el dato que cita la agencia es contundente: “No se puede apurar a la naturaleza”. Para que esos alevinos alcancen el tamaño de pieza cobrable y, sobre todo, para que logren completar sus ciclos de reproducción natural y asegurar la sustentabilidad del recurso, los especialistas estiman un plazo de al menos dos años más de espera activa.
Esta realidad de Chasicó debe servirnos como un espejo para mirar nuestros propios recursos hídricos. La gestión del recurso ictícola y la preservación de los niveles de agua son batallas que se ganan con planificación y respeto por los tiempos biológicos. Hasta mediados de 2027, la veda será total y la vigilancia extrema. A los pescadores, esos “hombres de agua” que hoy ven con nostalgia la orilla, solo les queda la paciencia. Porque como bien refleja la nota de DIB, para que el pique vuelva, primero tiene que volver la vida.
