El desafío de volver a dormir: 5 claves de expertos para vencer el insomnio de madrugada

Redacción 25 se informa (Con información de Infobae)

En tiempos de temperaturas atípicas y preocupaciones que no dan tregua, el despertar involuntario a mitad de la noche se ha vuelto una constante para muchos vecinos. Recuperar el sueño no es solo una cuestión de voluntad, sino de técnica. Según un reciente informe de especialistas en medicina del sueño consultados por Infobae, existen cinco pilares fundamentales para lograr que el descanso no se interrumpa definitivamente.

1. La trampa del reloj

Es el error más común: lo primero que hacemos al abrir los ojos es mirar la hora. Los expertos advierten que esto activa inmediatamente un proceso de cálculo mental sobre cuántas horas de descanso quedan, lo que dispara la ansiedad y el estado de alerta. La recomendación es clara: resista la tentación de consultar el reloj.

2. La regla de los 20 minutos

Si han pasado más de 20 minutos y el sueño no regresa, permanecer en la cama es contraproducente. El cerebro comienza a asociar el colchón con la frustración y la vigilia. Lo ideal es levantarse, ir a otro ambiente con luz tenue y realizar una actividad monótona (como leer un libro en papel o doblar ropa) hasta que el cansancio vuelva a manifestarse.

3. El enemigo en la mesa de luz

El uso del teléfono celular es el principal interruptor del sueño. La luz azul de las pantallas inhibe la producción de melatonina, la hormona que regula el descanso. Consultar redes sociales o noticias a las 3 de la mañana le indica al cerebro que el día ya comenzó, dificultando cualquier intento de retorno al reposo.

4. Técnicas de desactivación

La rumiación de pensamientos —repasar las tareas pendientes o las preocupaciones económicas— suele aparecer en el silencio de la madrugada. Los especialistas sugieren practicar la relajación muscular progresiva o técnicas de respiración profunda para bajar el ritmo cardíaco y “desconectar” el sistema nervioso central.

5. No forzar el proceso

El sueño es un proceso biológico que no responde a la presión. Intentar “obligarse” a dormir genera un estrés adicional que mantiene al cuerpo en vilo. La clave reside en crear las condiciones ambientales (oscuridad, temperatura agradable y silencio) y permitir que el organismo retome su ritmo natural sin exigencias.

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