Un informe privado de la consultora Zentrix revela que más del 65% de los argentinos no llega a fin de mes y un 60% tuvo que endeudarse en los últimos meses, principalmente para comprar alimentos y medicamentos. Pese al discurso oficial de desaceleración inflacionaria, ocho de cada diez afirman que sus ingresos pierden frente a los precios
Por Redacción
La narrativa del ordenamiento macroeconómico y la baja del índice general de precios choca de frente con la realidad del mostrador y el bolsillo cotidiano. El Monitor de Opinión Pública (MOP) de agosto de 2026, elaborado por la consultora Zentrix sobre la base de 1.466 casos a nivel nacional, traza una radiografía crítica sobre el impacto del programa económico en la estructura social del país.
A contramano del optimismo que el Poder Ejecutivo busca proyectar de cara a los próximos turnos electorales, las cifras muestran un marcado pesimismo estructural. Cuando se consulta sobre la situación económica nacional, el 59,4% de los encuestados la califica de forma negativa (un 43,3% responde «muy mala» y un 16,1% «mala»), mientras que un 17,8% la considera «regular» y solo un 22,2% evalúa el panorama de manera positiva.
Al bajar el análisis a la economía doméstica, los guarismos mantienen la señal de alerta: la percepción negativa alcanza el 58,2%.
La brecha entre la estadística oficial y el mostrador
Uno de los puntos más agudos del relevamiento radica en la creciente desconexión entre la medición oficial de la inflación y la percepción directa de los consumidores. Ante la pregunta sobre si los datos publicados por el INDEC reflejan la variación de precios percibida en la vida cotidiana, el 65,8% de los encuestados respondió de manera negativa. Solo un 31,6% otorgó crédito al organismo estadístico.
La brecha entre los índices oficiales y el costo de vida se traduce de forma contundente en la dinámica salarial. Un categórico 81,2% de los consultados afirmó que sus ingresos están perdiendo contra la inflación, frente a apenas un 14,3% que percibe una mejora relativa de su poder adquisitivo.
Reducción del horizonte: el 20 de cada mes como frontera
El informe expone una severa compresión del presupuesto familiar. El desglose sobre la fecha del mes a la que la población logra llegar con sus ingresos evidencia que la mayoría ha visto dinamitada su capacidad de planificación:
- El 65% de los encuestados agota sus recursos antes o al llegar al día 20 de cada mes.
- Un 12,2% no logra cubrir sus gastos más allá del día 5.
- Un 11,8% agota sus ingresos para el día 10.
- El 20,5% resiste hasta el día 15 y otro 20,5% alcanza la barrera del día 20.
- Solo un 22,9% manifiesta llegar a fin de mes sin margen de maniobra, y únicamente un 10,7% logra mantener capacidad de ahorro.
La desigualdad de clase acentúa dramáticamente este sesgo. En los sectores populares (clase baja), el 87,6% agota su presupuesto mensual antes o al llegar al día 20, y un alarmante 17% se queda sin recursos tan solo al quinto día del mes. En este segmento, la capacidad de ahorro es del 0%. Por el contrario, en la clase alta, el 53,3% llega a fin de mes y un 39,4% logra ahorrar.
Endeudarse para comer: el laberinto de las familias
Frente a salarios erosionados y canastas inalcanzables, el recurso al crédito dejó de ser una vía de consumo duradero o bancarización virtuosa para convertirse en una estrategia de supervivencia de primera necesidad.
El 60,2% de los encuestados confirmó haber tomado alguna deuda o crédito en los últimos seis meses. La inclinación al endeudamiento es mayor en la población joven y productiva: alcanza al 67,1% entre los 18 y 39 años y al 63,5% en la franja de 40 a 59 años.
Al indagar sobre los motivos de dicho endeudamiento, el informe expone un dato clave sobre la vulnerabilidad social:
- El 55,6% se endeudó para cubrir gastos básicos (alimentos y salud).
- El 20,4% lo hizo para abonar tarifas de servicios públicos.
- Apenas un 10,7% destinó el financiamiento a la compra de bienes durables y un 10,3% a situaciones imprevistas.
Ranking de preocupaciones: el salario superó a la inflación
El desplazamiento de las demandas sociales refleja el viraje del momento económico. Con la inflación ubicada en el décimo lugar de las preocupaciones con solo un 12,7%, el foco de la conflictividad y la angustia social viró hacia el ingreso real y el empleo.
La nómina de las principales problemáticas está encabezada por el nivel de ingresos y salarios (50,1%), la incertidumbre económica (49,8%), el desempleo (40,9%), la corrupción (39,6%) y el costo de las tarifas de servicios públicos (35,2%).
El cuadro de expectativas dibuja una sociedad fragmentada y atravesada por la tensión. Si bien el reporte técnico de Zentrix menciona un “sostenimiento de la base que respalda el modelo”, la nube de sentimientos proyectada hacia los próximos 12 meses aparece dominada por conceptos como incertidumbre, angustia, preocupación, cansancio y pesimismo, que conviven en menor medida con expectativas de esperanza y resiliencia. Los datos fríos del Monitor confirman que la principal batalla del modelo ya no se libra en los cuadros de Excel, sino en la capacidad de las familias de sostener la mesa cotidiana.
