Un estudio de opinión pública elaborado por la consultora Hugo Haime & Asociados pone de manifiesto el persistente descontento ciudadano respecto de la administración central. La pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento familiar para subsistir y el deterioro de las expectativas a futuro marcan el pulso de la coyuntura socioeconómica
El más reciente Estudio Nacional de Opinión Pública elaborado por la firma Hugo Haime & Asociados —correspondiente a mediciones efectuadas a finales de septiembre de 2026 sobre un universo de 1.200 encuestados a nivel nacional— expone la consolidación de un escenario adverso para la administración encabezada por el presidente Javier Milei. Un 63% de los consultados manifestó su desaprobación hacia la gestión gubernamental, frente a un 34% que respalda el rumbo oficial y un 3% que optó por no emitir opinión. Las cifras ratifican la estabilidad del rechazo social respecto a la medición del mes anterior (64%) e ilustran un repliegue sustancial en comparación con el 52% de aprobación registrado al inicio del mandato en diciembre de 2023.
No obstante, el indicador más alarmante radica en la acentuada degradación de las perspectivas futuras. Un 52% de la población proyecta que la situación general del país empeorará en el término de un año, guarismo que refleja un incremento de diez puntos porcentuales en contraposición con el mes previo (42%) y constituye el registro de mayor escepticismo registrado por la consultora desde el comienzo de la serie histórica. Por el contrario, solo el 34% presagia una evolución favorable, en tanto que un 10% prevé la continuidad del deterioro actual y apenas un 1% anticipa un contexto próspero.
Deterioro del ingreso, consumo restringido y endeudamiento familiar
El impacto de la coyuntura en el presupuesto familiar muestra signos inequívocos de privación. Al ser consultados sobre la capacidad de cobertura de sus necesidades básicas:
Restricción del consumo: El 53% de los encuestados afirmó haber cancelado la adquisición de bienes indispensables para la subsistencia diaria.
Mecanismos de asistencia financiera: Un 26% debió recurrir a préstamos informales o familiares, el 21% financia su costo de vida mediante pasivos con tarjetas de crédito —si bien este rubro exhibe una contracción en comparación con el 31% alcanzado en julio— y un 14% tuvo que echar mano a sus ahorros acumulados.
Sostenibilidad económica: Unicamente el 27% de los hogares indicó que los ingresos familiares resultan suficientes para sobrellevar los gastos mensuales sin acudir al endeudamiento.
Matriz de preocupaciones: la presión salarial y la inflación en el centro de la escena
Al jerarquizar los flagelos estructurales que aquejan a la sociedad, las problemáticas de índole laboral y distributiva se posicionan en la cúspide de la agenda pública:
Problemáticas macroestructurales: Los salarios insuficientes (35%) y la desocupación (31%) encabezan la nómina de preocupaciones nacionales, seguidos por la corrupción (28%), la pobreza (28%), la educación (20%) y la inseguridad (18%).
Impacto en la cotidianeidad: Al analizar los factores de afectación directa en el día a día, la insuficiencia de los ingresos mantiene la primacía con un 42%, escoltada por la escalada de precios y la inflación (36%) y la inseguridad urbana (27%).
En referencia al comportamiento inflacionario, el 53% de los encuestados sostiene que el índice de precios continúa fuera de control y que las remuneraciones resultan insuficientes. Un 33% percibe que, si bien la inflación muestra signos de desaceleración, los haberes siguen sin cubrir la canasta básica. En este marco, una abrumadora mayoría del 76% pondera la urgencia de aplicar políticas destinadas a recomponer el poder adquisitivo, frente a un 22% que aboga de manera prioritaria por la preservación del esquema de contención monetaria.
La sociedad frente al programa de ajuste
El consenso en torno al esfuerzo económico exigido por el Ejecutivo evidencia una clara fragmentación sociopolítica. Un 41% de la ciudadanía asevera no haber respaldado nunca la política de ajuste, mientras que un 23% manifiesta un sentimiento de decepción, sosteniendo que los sacrificios implementados no rinden los frutos prometidos. Por su parte, un 35% del electorado conserva la expectativa en el programa oficial, expresando que, pese a las severas dificultades operativas, el esfuerzo actual resulta justificado para estabilizar el país.
