El hombre y el agua: la persistencia de José Martín Mazzili Verón a los 80 años

A los 80 años, José Martín Mazzili Verón reafirma que el agua es un territorio sin edad. Tras superar un reemplazo de rodilla y cirugías recientes, el nadador “modelo 45” regresó a las aguas abiertas para unir Santa Clara con Santa Elena en una travesía de tres kilómetros. Referente de humildad y perseverancia, su presente entre competencias internacionales e invitaciones especiales se convierte en una inspiración necesaria para toda la comunidad deportiva de 25 de Mayo.

(Por Leo Baldo)Hay una forma de entender la vida que solo se consigue cuando se mira el horizonte desde el nivel del agua. José Martín Mazzili Verón conoce ese ángulo mejor que nadie. A sus 80 años, este nadador que se autodefine con humor como “modelo 45”, no solo habita el mundo; lo atraviesa a brazadas. Su historia no es la de un hombre que se resiste al paso del tiempo, sino la de uno que ha encontrado en la natación una forma de vigencia absoluta, de esas que no se explican con palabras, sino con hechos.

La cronología reciente de José Martín podría desanimar a cualquiera. En mayo de 2024 enfrentó una cirugía de reemplazo total de rodilla, una intervención que suele imponer la quietud. Pero para un hombre de aguas abiertas, la quietud es un estado transitorio. Después de una temporada ausente por la rehabilitación, volvió al entrenamiento con la mirada puesta en el Caribe. En octubre de 2025, ya estaba en República Dominicana compitiendo en el Oceanman, desafiando la sal y la distancia.

Sin embargo, el cuerpo volvió a pedirle una pausa técnica: en noviembre debió operarse los párpados de ambos ojos. Cualquiera hubiera dado el año por terminado. Él no.

El regreso al mar

El 2 de enero de 2026, mientras muchos aún celebraban el inicio del año, José Martín volvía a sumergirse. Tenía un objetivo cercano: el cruce de Santa Elena. Con apenas un mes de preparación tras las cirugías, se lanzó al mar para unir Santa Clara del Mar con Santa Elena. Tres kilómetros de agua abierta, de esa que exige respeto y conocimiento de las corrientes.

“Me fue fantástico“, relata con la sencillez de los grandes. Metió un tiempo de 1 hora y 14 minutos. Lo hizo, además, bajo la mirada y organización de su hijo Lisandro, guardavidas de la zona, cerrando un círculo de afecto y deporte que trasciende lo generacional. En ese cruce, José Martín no solo nadó tres mil metros; demostró que la recuperación es una decisión que se toma cada mañana antes de saltar al agua.

Una inspiración que no conoce fronteras

Mazzili Verón es un referente reconocido en el ambiente de las aguas abiertas por una combinación escasa: excelencia deportiva y una calidad humana que lo vuelve un imán para sus pares. Es el amigo que, con humildad, “te tira la posta” cuando el río se pone difícil o cuando el cansancio asoma. Para él, la natación es un lenguaje de respeto y superación constante.

Ese reconocimiento lo llevó a ser invitado especial para el próximo Oceanman de Embalse, en la provincia de Córdoba, que se disputará el 7 y 8 de marzo. Los organizadores, que lo conocieron en las aguas dominicanas, no quisieron que faltara. “Ya estamos programando el viaje”, cuenta José Martín, quien ya tiene la mente puesta en las aguas cordobesas.

El nado como filosofía de vida

La historia de José Martín Mazzili Verón tiene que servir como un motor para la comunidad de 25 de Mayo y para cualquiera que crea que hay una edad para dejar de intentar. Su vida sintetiza una verdad fundamental: para el nado no hay edad, solo hay una relación honesta entre el hombre y el medio.

Él representa la superación sin estridencias. Es el ejemplo vivo de que el “vehículo”, como llaman algunos al cuerpo, siempre tiene una marcha más si el deseo de cruzar a la otra orilla sigue intacto. José Martín sigue nadando, sigue enseñando y, sobre todo, sigue demostrando que, mientras haya agua y voluntad, la historia siempre se puede seguir escribiendo, una brazada a la vez.

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