Hasta luego, Leo Ferraris, gracias por la grandeza, estás volando, sos eterno

(Por Leo Baldo)

Cuesta y mucho poner en palabras lo que se siente en nuestro 25 de Mayo. El hecho conmocionó a tu comunidad. Te fuiste más arriba, leo. Tu tío Roberto siempre habla de una quinta dimensión a la que llegan los aviadores. La describe como un lugar lleno de paz y armonía. Me da la impresión de que el aviador en ese lugar es feliz. Seguramente estás ahí junto a tu compañero y, junto a tu mamá.

Me sale decir que 25 de Mayo no perdió al único piloto argentino en hacer acrobacias aéreas nocturnas, sino que despide, para inmortalizarlo, a un joven humilde, de gran corazón y excelente profesional. Leo deseaba que la aviación fuese popular. “Ojalá todas las personas puedan volar”, me dijiste luego de una entrevista que te realicé junto a tu querido viejo, Leandro Ferraris y el mío, que fue quien te hizo lindas preguntas.

Duele.

Todavía conservo el último mensaje de wtsp. Intercambiamos audios el 17 de mayo. Ahí me relatabas que te ibas a Uruguay y luego te explayabas sobre uno de tus sueños: ese septiembre venidero con paracaidismo, con Malatini y con vos en el aeroclub de 25 de Mayo. Claro, leo, si algo nos hiciste ver es que contabas historias en el aire con tu avión. Un poeta en el cielo con su estela detrás.

No sé qué pasará en septiembre, desconozco que hará toda la familia aeronáutica de nuestro pueblo en un tiempo. Familia a la que formaste, a la que le abriste tu gran corazón.

Leo querido, también debo decirte que duele y mucho ver ese video. Ojalá no se reproduzca más. Ese periodismo sensacionalista es una muestra del oficio muerto, vegeta, no enseña. No somos nada repitiendo la tragedia.

Antes de citar algunas frases de la entrevista que me diste, repaso lo siguiente: me despediste del hangar aquella tarde. “Volvé cuando quieras, hay parrilla”. Y nos diste una calco y una lapicera. Luego me preguntaste por qué nadaba en aguas heladas y te reíste como diciendo, “vos también estás loco como yo”. Leo apasionado, dejaste un legado. Sos semilla, estás volando y sos eterno. Seguramente la patrona de los aviadores, nuestra Señora de Loreto ya te recibió y te asignó el lugar para las buenas personas. Cuidá a tu viejo, a tu hermano y a tu hermana. Sos un angel.

FRAGMENTO DE LA ENREVISTA

“Mi viejo siempre quiso que se hagan las cosas bien, por eso a los 18 volé solo por primera vez; sobre todo por una cuestión de legalidad y de responsabilidad”. El curso de piloto se puede realizar a partir de los 17 años. Su padre nunca los dejó sólos.

“Fue el que me enseñó todo. Nací entre aviones. Éramos chicos y jugábamos en los aviones con mi hermano mellizo. Nos poníamos los cascos, cada uno en un avión, y ahí nos imaginábamos que estábamos volando”, evoca entre risas.

Leandro Ferraris Montenegro no se imagina su vida sin volar. Hace su vida en base a la aeronáutica. No anda en moto ni juega al fútbol, es un profesional. Se cuida, no quiere tener ni la más mínima lesión. Es como un cinco en el cielo que distribuye la posibilidad de varios juegos.

Hasta luego, Leo Ferraris, gracias por la grandeza, estás volando, sos eterno. Te quiero mucho.

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