El emblemático director de “Calígula” falleció en Roma a los 93 años. Recordado por desafiar constantemente los límites de la censura y transformar el erotismo en una marca de autor, deja un legado cinematográfico inigualable y polémico
El cine mundial despide a una de sus figuras más audaces e irreverentes. El director italiano Tinto Brass falleció este miércoles 4 de noviembre de 2026 en Roma a los 93 años. El deceso fue confirmado oficialmente por su esposa, Caterina Varzi, y sus hijos, Bonifacio y Beatrice, a través de un comunicado de prensa. La familia detalló que la despedida y los funerales se llevarán a cabo en una ceremonia estrictamente privada.
Con una carrera tan prolífica como controvertida, Brass se autodefinió durante décadas y con orgullo como el cineasta “más censurado de la historia”. No era una exageración: de sus 30 largometrajes, 29 sufrieron recortes, modificaciones o prohibiciones por parte de las autoridades y los tribunales de la moral en Italia.
Los orígenes ocultos: de la Nouvelle Vague a Kubrick
Aunque el gran público lo asocia inmediatamente con el erotismo provocador de finales del siglo XX, los inicios de Tinto Brass estuvieron profundamente arraigados en el cine de autor más riguroso:
- Formación en París: Dio sus primeros pasos cinematográficos en Francia, sumergiéndose en el ambiente de la Nouvelle Vague.
- Colaboración clave: Trabajó codo a codo en sus inicios con el gran maestro del neorrealismo, Roberto Rossellini.
- El cruce con “La naranja mecánica”: En un giro legendario de la historia del cine, Brass rechazó la propuesta para dirigir la adaptación de la novela de Anthony Burgess, un proyecto que finalmente tomó Stanley Kubrick para convertirlo en su obra de culto de 1971.
“Calígula” y el Olimpo de la transgresión
Su consagración masiva e internacional llegó en 1979 con “Calígula”, una monumental y caótica producción que retrató sin concesiones los excesos de poder y la decadencia del Imperio Romano. Protagonizada por estrellas de la talla de Malcolm McDowell, Helen Mirren y Peter O’Toole, la película se convirtió en un fenómeno global debido a sus explícitas escenas sexuales y las feroces batallas legales por su montaje definitivo, el cual fue alterado por los productores en contra de la voluntad del director.
Posteriormente, Brass consolidó su sello estético e ideológico con títulos que ya forman parte de la historia del cine erótico europeo:
- Salon Kitty (1975)
- La llave (1983)
- Los burdeles de Paprika (1991)
- Monamour (2005)
A lo largo de toda su vida, defendió la libertad de expresión frente al puritanismo de la industria y la sociedad, convirtiendo el hedonismo y la picardía visual en su principal trinchera artística. Con su partida, el cine pierde al último gran provocador que se atrevió a cruzar todas las líneas rojas de la pantalla grande.
