El Ministerio de Transporte bonaerense lanza "Modo Verano Seguro" en Miramar. Una política de Axel Kicillof y Martín Marinucci para reforzar la seguridad vial y la educación en las rutas.

No es publicidad, es el Estado plantado en la arena. La gestión de Axel Kicillof y el Ministerio de Transporte conducido por Martín Marinucci bajan línea: en Buenos Aires, la seguridad vial es el nuevo contrato social.

(Por Leo Baldo) El territorio no miente y las rutas bonaerenses son venas abiertas que conectan sueños, pero también realidades crudas. Ahí, donde el asfalto quema y la distancia se hace carne, el Estado no puede ser un fantasma de oficina. Lo que pasa con “Modo Verano Seguro” —que este viernes planta bandera en la Avenida 26 de Miramar tras su paso por Pinamar— es el pulso de una política que se toca, que tiene olor a calle. Es el Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires bajando al territorio para decirnos que la vida no se negocia en un escritorio, se defiende ahí donde la gente vive y veranea.

Educación vial y cambio cultural: la apuesta de Martín Marinucci

Martín Marinucci tira la posta y no anda con vueltas: el cambio cultural empieza de pibe o no empieza. No es el manual frío que nadie lee ni la charla técnica que aburre; es el simulador, es la trivia, es el nene de la familia que se acerca al parador y entiende, jugando, que la norma no es un castigo sino un escudo. Es sembrar conciencia vial en el barro del juego para que mañana no tengamos que cosechar tragedias. Si el pibe incorpora que cuidarse es la base de todo, el futuro deja de ser una moneda al aire y pasa a ser una construcción colectiva.

El Estado presente de Axel Kicillof contra la siniestralidad vial

Pero que nadie se coma el verso del individualismo salvaje, porque en la ruta, si estás solo, estás perdido. Por eso la gestión de Axel Kicillof apuesta a la red. Mientras algunos pregonan un Estado que se borre y deje que cada uno se arregle como pueda, acá se refuerza la presencia en cada acceso y en cada rotonda de la Costa Atlántica. Es la síntesis necesaria: el control firme que fiscaliza y la mano tendida que educa. El mercado no te salva en una curva peligrosa; te salva un Estado presente que no se esconde y que entiende que la prevención es la herramienta más potente que tenemos.

Al final del día, el único éxito que cuenta es el abrazo del regreso a casa. La libertad no es pisar el acelerador a fondo en la oscuridad de la indiferencia; la libertad real es que el Estado te garantice que vas a llegar a ver el mar y que vas a volver para contarlo. En esta Provincia, el descanso es un derecho y la seguridad una obligación que nos abraza a todos por igual. El mensaje es corto y pega fuerte en el pecho: cuidarse es la única forma de seguir caminando, y en Buenos Aires, ese camino se hace juntos.

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