Milagros “mili” Barcus es de la ciudad vecina de Bragado. Baila en la comparsa Burucuyá y expone una semblanza perfecta de lo que es el carnaval. “En 25 de Mayo, el carnaval no es solo una fiesta: es un momento en el que el pueblo se encuentra, se abraza y celebra lo que es. Es parte de nuestra identidad y de nuestros recuerdos más felices”, expresa. No te pierdas esta nota, escrita por ella, para 25 se informa. Gracias, “mili”.
(Por Milagros Barcus) El carnaval, para mí, es una emoción que se siente mucho antes de que empiece la música. Es esa mezcla de nervios, alegría y orgullo que aparece cada vez que se acercan las noches de corso. En 25 de Mayo, el carnaval no es solo una fiesta: es un momento en el que el pueblo se encuentra, se abraza y celebra lo que es. Es parte de nuestra identidad y de nuestros recuerdos más felices.
Con el paso del tiempo tuve la oportunidad de vivirlo cada vez más de cerca, y eso cambió por completo mi forma de sentirlo. Descubrí todo lo que hay detrás de una noche de carnaval: los ensayos, el esfuerzo, la dedicación y el amor que tantas personas ponen para que todo brille. Entendí que el carnaval no se trata solo de lo que se ve, sino de lo que se comparte, de los vínculos que se crean y de la pasión que se sostiene durante todo el año.
Para mí, el carnaval significa pertenecer. Es el lugar donde uno se siente parte de algo más grande, donde la música une, donde las sonrisas se multiplican y donde cada presentación se vive con el corazón. Es ver a la comunidad reunida, a las familias acompañando, a los chicos ilusionados y a quienes participan entregándolo todo con alegría.
Quiero agradecer de manera muy especial a la comparsa Burucuyá, que me abrió sus puertas y me permitió vivir el carnaval desde adentro. Gracias por recibirme, por confiar en mí y por enseñarme con tanto cariño lo que significa ser parte de esta hermosa tradición. En cada ensayo, en cada preparación y en cada salida aprendí el valor del compañerismo, del esfuerzo compartido y del amor por el carnaval. Sin ustedes, mi forma de sentir esta fiesta no sería la misma.
Hoy vivo el carnaval con una emoción profunda y con un gran respeto por todo lo que representa. Porque más allá del brillo, la música y el baile, el carnaval es comunidad, es identidad y es encuentro. Y poder ser parte de él, desde el lugar que me toque, es algo que me llena el corazón y me conecta con lo más lindo de nuestra cultura y de nuestra gente.
