La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) confirmó en su último informe semanal lo que el termómetro venía anticipando: el golpe de calor de enero y la irregularidad de las lluvias le restaron un 5% a la producción de soja proyectada para la zona núcleo. Con una estimación que baja a los 17,2 millones de toneladas, el sector atraviesa una campaña despareja donde la soja de segunda se lleva la peor parte, mientras el productor local aguarda que los frentes fríos de febrero terminen de consolidar el alivio hídrico necesario para frenar el deterioro.
(Redacción) El campo siempre nos enseña que el cielo manda, pero los números de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) son los que terminan bajando a tierra la realidad económica de nuestra zona. Según el último informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), la región núcleo enfrenta un recorte de 600.000 toneladas en la proyección de cosecha de soja respecto al inicio de la campaña. Para que se entienda en el mostrador: se espera un 5% menos de lo proyectado, un golpe que se siente en el bolsillo del productor y, por efecto dominó, en el movimiento de nuestras localidades.
Lluvias que llegan para “frenar la caída” El dato que destaca la BCR es que, si bien las lluvias de febrero lograron detener el derrumbe en gran parte de la zona núcleo, el panorama es desparejo. Mientras que en sectores del noreste bonaerense —como en la zona de Pergamino y alrededores— el agua de febrero frenó el deterioro y hoy se ven perspectivas aceptables, todavía hay “corredores críticos” que están sufriendo pérdidas irreversibles.
La estimación actual de producción se ubica en 17,2 millones de toneladas, lejos del horizonte de 24 millones de años récord, pero sosteniéndose cerca del promedio de la última década gracias a que, a diferencia de la campaña pasada, esta vez las napas llegaron con algo más de resto.
El factor humano y la gestión del riesgo Como siempre sostenemos desde la redacción y en sintonía con la visión del Intendente Ramiro Egüen, el campo no es solo clima; es el motor que articula el trabajo entre el Estado y las instituciones. El informe técnico advierte sobre la presión de plagas como trips y arañuelas que, sumadas al golpe térmico de enero, obligan al productor a redoblar esfuerzos y costos.
La soja de segunda, la más castigada El informe de la BCR es tajante: la soja de segunda es la que se lleva la peor parte. En muchos lotes, el cultivo no logró superar la altura del rastrojo de trigo y las pérdidas en algunas subzonas podrían alcanzar hasta el 50%. Es un escenario de “supervivencia” donde cada milímetro que caiga de acá en más será determinante.
Conclusión: Mirar al cielo con los pies en el surco El informe cierra con una luz de esperanza: los próximos siete días podrían marcar un cambio en la disponibilidad hídrica con el ingreso de frentes fríos y tormentas. En 25 de Mayo, sabemos que lo que pase en la región núcleo define gran parte de nuestra suerte económica. Por ahora, los datos de la BCR nos dicen que la campaña sigue abierta, pero que el margen de error del clima se agotó.
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