La necesidad de generar ingresos extra ante la inflación y la pérdida de poder adquisitivo impulsa a miles de trabajadores a la búsqueda de un segundo o tercer empleo. Según datos oficiales, esta tendencia se consolida como una estrategia de supervivencia en los sectores medios y bajos.
La realidad económica del país impone nuevas reglas para el sostenimiento del hogar. De acuerdo con información del agencia DIB, el pluriempleo ya afecta a 1,6 millones de trabajadores en todo el territorio nacional. Este fenómeno refleja una crisis de ingresos donde un solo sueldo, incluso dentro del mercado formal, resulta insuficiente para costear los gastos mensuales básicos.
El informe detalla que la mayoría de estas personas no busca el pluriempleo por elección profesional o deseo de crecimiento, sino por la urgencia de completar el dinero necesario para la alimentación y los servicios. El perfil de quien suma actividades es diverso, pero predomina en sectores donde los convenios colectivos quedaron relegados frente a la suba de precios constante.
Esta modalidad de trabajo múltiple impacta de forma directa en la salud y la calidad de vida de la población. La extensión de la jornada laboral reduce el tiempo de descanso y el ocio, lo que genera cuadros de agotamiento crónico. Asimismo, el mercado informal absorbe gran parte de esta demanda de trabajo secundario, lo que deja a los empleados sin coberturas sociales ni protecciones legales en sus tareas adicionales.
La fuente consultada, DIB, señala que el incremento de esta cifra es constante mes a mes. Ante una inflación que no da tregua, el esfuerzo individual se multiplica para intentar mantener un estándar de vida que, hace pocos años, se garantizaba con una sola ocupación de jornada completa.
