Periodismo y prevención: El desafío de informar antes de la tragedia

En un mundo dominado por la inmediatez del algoritmo y el ruido digital, la comunicación suele correr detrás del hecho consumado. ¿Es posible virar el rumbo hacia una ética de la prevención? Una reflexión sobre el legado de Ramón Carrillo, la crisis de la democracia tecnológica y la responsabilidad de los mediadores frente a una sociedad que solo reacciona ante la tragedia.

Por Leo Baldo: de profesión, docente, comunicador y periodista.

La política global, en su mayoría, está alejada de la prevención. Nosotros, los mediadores, solemos correr tras el hecho consumado y sus múltiples interpretaciones. “No existen hechos, sino interpretaciones”, lanzó Nietzsche. Los universos de información se expanden sin pausa y nuevos actores intervienen —lo cual es saludable—; ante este escenario, insisto en que el algoritmo es una fuerza que busca nuestra aniquilación y provoca la escasez de democracia. No es la democracia que conocíamos en el entorno civil antes de la hegemonía del celular.

Retorno al punto tras la digresión: tuvimos maestros de la prevención, pero los obviamos; tal vez porque las industrias farmacéutica, genética y medicinal no lo quisieron así. Basta leer al gran Dr. Ramón Carrillo para entenderlo.

Por ahora, nada de prevención. Si la política, nosotros y la comunidad entera mantenemos el apego a las tragedias y solo hablamos del hecho cuando ya explotó, si olvidamos prevenir mientras “nada pasa”, le pifiamos. La verdad es que, al menos como medios, debemos virar el rumbo; incluso si eso significa que nos quedemos con menos seguidores y obtengamos menos guita.

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