El lenguaje entre lo sensual y lo trascendente: la partida del Indio Solari

La muerte del mayor mito viviente del rock argentino a los 77 años genera una conmoción total que trasciende las fronteras de la música. Su legado queda sellado en esa misa eterna donde la palabra se transformó en misterio y refugio de millones

Un espectro camina entre la densa niebla de Parque Leloir, refugiado del bronce, mientras abajo, en el barro de las gargantas rotas, late un país entero. Carlos Alberto Solari dejó este mundo físico y la noticia golpea con la consistencia seca de un riff definitivo. El aire se siente más espeso en las calles.

El fenómeno de las masas que arrastró durante décadas excede la lógica de las partituras. No se trató nunca de encajar en una melodía dócil. Como bien definió el escritor Lucas Matías Petersen en sus redes, hace un ratito, “lo más extraordinario del Indio fue cómo resultó capaz de hacer popular una verdadera experiencia de lo poético, en donde el lenguaje siempre está más acá y más allá del sentido, entre lo sensual y lo trascendente”.

Ahí residía su mística. En letras que nadie podía explicar del todo pero que todos sentían propias, en metáforas herméticas que se convertían en banderas, banderas en fuego y fuego en consuelo para los desposeídos. Hoy las guitarras lloran con desgarro en los rincones y las almas ricoteras inician el largo viaje hacia la memoria. El hombre de los anteojos oscuros ya no está en la tierra; ahora es definitivamente viento, mito y canción eterna.

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