Mientras la siembra de trigo entra en su recta final cubriendo más del 92% del área proyectada, las cosechadoras avanzan a paso firme sobre los lotes de maíz tardío y de segunda. En la región, el cereal de verano consolida un promedio de 90,7 qq/Ha, transformándose en el principal sostén productivo de la campaña frente a un sorgo que camina más relegado
Por más que el frío polar de julio pegue de lleno en los parabrisas de las camionetas, en los campos del Norte de La Pampa y el Oeste de Buenos Aires el motor de las cosechadoras no da respiro. La campaña gruesa empieza a mostrar sus cartas definitivas y el maíz, que supo pasar momentos de zozobra por el fantasma de la chicharrita y el estrés termo-hídrico en otras latitudes, en esta porción de la pampa húmeda está pagando con creces la inversión tecnológica de los productores.
Según los últimos datos del Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales, la recolección del cereal ya cubrió el 68,7% de la superficie apta en la zona (unas 721 mil hectáreas sobre un total implantado de 1.056.610 hectáreas). Las pérdidas se mantuvieron en niveles mínimos —apenas unas 7.200 hectáreas se dieron por perdidas—, lo que dejó un piso firme para que las máquinas hagan su trabajo con tranquilidad.
Lo que más entusiasma a los ingenieros y asesores de la región es el número que arroja el monitor de rendimiento: el promedio zonal se ubica en 90,7 quintales por hectárea, un verdadero “campañón” para los planteos tardíos que apuntalan una producción acumulada que ya supera las 6,5 millones de toneladas en este rincón del país.
El sorgo, con paso más lento
La otra cara de la moneda veraniega la muestra el sorgo granífero. Si bien la zona cuenta con un bloque histórico de 54.100 hectáreas, la trilla viene un tanto más rezagada, alcanzando el 80% del área cosechable. A diferencia del maíz, el sorgo sintió el rigor regulador del clima y la presión de plagas, registrando un área perdida de 4.612 hectáreas y un rendimiento promedio bastante más modesto, clavado en los 37,9 qq/Ha, para aportar unas 149.908 toneladas totales a las plantas de acopio.
El trigo gana terreno bajo el frío
Mientras las tolvas descargan los últimos granos amarillos, las sembradoras de fina no aflojan el paso aprovechando la humedad remanente en los primeros centímetros del perfil. La campaña triguera 2026/27 ya es una realidad casi implantada en su totalidad: los productores de la región metieron las máquinas en el 92% de las 447.100 hectáreas proyectadas para este ciclo.
Con más de 411.000 hectáreas ya implantadas y emergiendo bajo los intensos fríos de la época, la zona IX se anota nuevamente como una de las principales abastecedoras de las cadenas molineras y la exportación, cerrando un engranaje agrícola que, a fuerza de manejo e inversión, le escapa a la malaria.
