Un relevamiento de las consultoras D’Alessio IROL y Berensztein expone el fuerte impacto del ajuste en los hogares, donde siete de cada diez ciudadanos advierten que su situación económica empeoró respecto al año anterior
El peso de las tarifas en las economías domésticas se ha convertido en la principal fuente de inquietud para la ciudadanía. De acuerdo con el último sondeo de opinión pública elaborado de manera conjunta por las consultoras D’Alessio IROL y Berensztein, el 65% de la población posiciona el valor de las facturas de servicios públicos por encima de cualquier otro problema cotidiano, relegando a un plano secundario otras variables macroeconómicas o el gasto en salud.
El humor social refleja un retroceso generalizado en las condiciones de vida: el 70% de los consultados por las reconocidas firmas de medición asegura que su poder adquisitivo actual es inferior al de los últimos doce meses. Este diagnóstico negativo coincide con la progresiva quita de subsidios y la actualización de los cuadros tarifarios, un esquema que acumula aumentos muy por encima de la evolución salarial promedio.
Al desagregar los datos presentados en el informe de D’Alessio IROL y Berensztein, la preocupación por el valor de los suministros atraviesa a distintos sectores, aunque adquiere picos alarmantes —cercanos al 92%— entre los segmentos opositores a la gestión oficial. De este modo, la liquidación mensual de la luz, el gas y el agua se consolida como el epicentro del ajuste y el termómetro más sensible del malestar económico diario.
