Tras más de dos meses de negociaciones sin avances en la cartera laboral y el pago de salarios fraccionados, la mesa intersindical exigió la participación de los jefes comunales de General Pueyrredon, Mar Chiquita y General Alvarado para evitar un colapso en la región atlántica
La delicada situación financiera y operativa de la cadena de Supermercados Toledo escaló a un plano de máxima tensión institucional. Ante la falta de respuestas concretas y tras más de dos meses de audiencias estériles en el ámbito del Ministerio de Trabajo bonaerense, la mesa sindical regional solicitó formalmente la intervención urgente de los gobiernos municipales de General Pueyrredon, Mar Chiquita y General Alvarado con el propósito de frenar el fantasma de los despidos masivos y resguardar más de 1.500 fuentes laborales.
La iniciativa fue impulsada de manera conjunta por el Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica (SECZA), el Sindicato de Camioneros, la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA), UATRE y el gremio de Maestranzas. El malestar sindical llegó a un punto crítico tras la audiencia desarrollada el pasado jueves 22 de octubre, instancia en la cual la representación gremial advirtió que la compañía continúa sin presentar un plan de negocios viable que garantice la estabilidad operativa y la preservación de los puestos de trabajo.
Durante el encuentro, los sindicatos no solo reclamaron la convocatoria formal de los intendentes costeros, sino que exigieron que el titular de la firma se presente en persona a dar explicaciones en la próxima mesa de diálogo. Como respaldo a sus reclamos, los gremios aportaron documentación respaldatoria y registros fotográficos que evidencian el profundo deterioro edilicio y las graves deficiencias con las que operan las sucursales.
Una crisis estructural y salarios en cuotas
El desplome financiero de la tradicional firma —que cuenta con más de 40 sucursales y arrastra un proceso concursal desde 2006— se ha profundizado de forma alarmante. Con una cadena de pagos interrumpida y cientos de cheques rechazados por sumas multimillonarias, la empresa se ha visto obligada a desprenderse de locales para achicar pasivos. En el plano laboral, esta insolvencia se traduce en el pago parcial y fraccionado de los haberes, situación que ya motivó retenciones de tareas, asambleas y cierres temporales, a lo que se suma la denuncia por el incumplimiento sistemático en el depósito de aportes previsionales y contribuciones patronales a la obra social.
Frente a este escenario de alta volatilidad, las organizaciones gremiales dejaron formalmente asentada la reserva de adoptar medidas de acción directa y paros sorpresivos en caso de que la patronal incumpla con la liquidación total de los sueldos del mes de octubre. El desenlace de este conflicto encendió las alarmas en el sector comercial de la costa atlántica, advirtiendo sobre un inminente efecto dominó que golpearía no solo a las familias de los operarios directos, sino también a los proveedores locales y a la actividad económica de toda la región.
