Un informe del Banco Central reveló el impacto del deterioro salarial y el aumento del desempleo, al tiempo que advirtió sobre nuevas presiones inflacionarias para los últimos meses del año por el ajuste de los combustibles y el precio del petróleo
La actividad económica registró un enfriamiento durante el segundo trimestre del año a raíz de la contracción del consumo privado y la persistente debilidad del sector manufacturero. De acuerdo con el último Informe de Política Monetaria publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el Producto Bruto Interno (PBI) experimentó una contracción del 0,6% en comparación con el período previo, mientras que la demanda de los hogares retrocedió un 2,4%. La autoridad monetaria atribuyó esta dinámica a la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la contracción del crédito al consumo y el proceso de normalización de las importaciones.
El impacto del menor nivel de actividad se sintió con fuerza en el entramado productivo. La industria manufacturera acumuló una baja interanual del 2,5% en los primeros ocho meses del año, al tiempo que el comercio retrocedió un 1,1% en el mismo lapso. Al analizar el comportamiento fabril, el documento oficial precisó que los rubros más expuestos a la competencia externa —como textiles, calzado y electrodomésticos— sufrieron un desplome interanual del 9% en agosto.
Esta desaceleración económica repercutió de forma directa en el mercado de trabajo y en los indicadores sociales. El relevamiento del BCRA consignó que la tasa de desempleo trepó al 7,9% al cierre del segundo trimestre, mientras que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre y la indigencia se ubicó en el 7,5%.
En materia de precios, si bien la inflación promedió un 1,9% mensual a lo largo del tercer trimestre, el organismo conducido por la autoridad monetaria encendió alertas de cara al cierre del ejercicio. En ese sentido, el informe advirtió que “el aumento de los precios de las naftas registrado a fines de septiembre impactará plenamente en la inflación de octubre”. A su vez, el reporte oficial alertó que “la evolución del precio internacional del petróleo podría generar presiones inflacionarias adicionales”, escenario al que sumó las tensiones por los incrementos estacionales en la carne y la actualización de tarifas reguladas.
Como contrapartida del consumo interno, el comercio exterior mostró un comportamiento expansivo: las exportaciones crecieron un 13,7% interanual durante el segundo trimestre y marcaron un nuevo récord histórico. Sin embargo, los indicadores consolidados del propio Banco Central dan cuenta de una recuperación marcadamente asimétrica, donde el dinamismo del frente exportador contrasta con la debilidad de los ingresos y el mercado local.
