Tras 20 años de retiro forzado por la economía y una dura batalla contra la salud que incluyó quimioterapia y cirugías, el reconocido atleta veinticinqueño Juan Castro volvió a lo más alto del podio nacional. Hoy, tras dejar atrás sus años de sacrificio laboral en Kentec para priorizar su bienestar, y bajo la guía estratégica de su hijo Jeremías junto al apoyo de su esposa María González, el “Profe” lidera el Team Castro, demostrando que la voluntad es el músculo más fuerte del ser humano.
Por Leo Baldo
Friedrich Nietzsche sentenció alguna vez que “el hombre es algo que debe ser superado”. No hablaba de una competencia externa, sino de esa fuerza volcánica, esa voluntad de poder capaz de quebrar el propio destino y recrearse sobre las cenizas. Juan Castro, el “Profe” para el respeto de todos, es la encarnación viviente de esa filosofía. Un hombre que ha corrido todas las distancias, pero que encontró en la carrera contra la adversidad su podio más alto.
El origen de una pasión
Todo empezó en 1987, en las inferiores de Plaza España. Mientras sus compañeros perseguían la pelota, Juan sentía que su verdad estaba en el rito solitario y honesto de correr. Impulsado por referentes como Rubén Huerga y su hermano Daniel Casal, inició un camino que lo llevaría, en 1992, al CENARD. Durante cuatro años, con la camiseta de Ferrocarril Oeste, Castro fue la élite del atletismo nacional, logrando campeonatos de 10.000 metros y maratones de 42 km. Era el atleta perfecto en su mejor momento.

El paréntesis y la batalla silenciosa
Pero la vida no es una pista de tartán lisa; es barro y es cuesta arriba. La economía y la prioridad de sostener a su familia lo obligaron a un paréntesis de 20 años. Juan colgó las zapatillas para entregarse al trabajo duro. Sin embargo, el desafío más oscuro llegó después: la salud. Castro atravesó el rayo, la quimioterapia y cirugías complejas. Dicen que, al salir de una operación, su entereza era tal que los médicos lo confundieron con una visita. No era un extraño; era un hombre que ya estaba caminando de nuevo, desafiando diagnósticos que para otros eran sentencias.

El renacimiento: Del calor de Kentec a la libertad del Team
Durante años, Juan dejó el alma en la empresa Kentec. Pero en 2021, junto a su gran compañera de ruta, María González, tomó una decisión existencial. El calor del horno y la exigencia de la boleta ya no eran compatibles con un cuerpo que pedía volver a su esencia. Decidieron, entre los dos, que era hora de armar el Team Castro. Allí nació algo más que un grupo de entrenamiento; nació un refugio de contención mental y familiar. Hoy, entrenado por su hijo Jeremías Castro —a quien Juan define como “la mente” de sus entrenamientos—, el Profe ha vuelto a la gloria.
Cosecha de gloria (2023-2025)
El regreso fue estelar. Tras dos décadas de inactividad, en 2023 reapareció logrando medallas en el campeonato Master de San Luis. Fue subcampeón nacional de Cross en Tandil y campeón nacional de 15 km en ruta en General Rodríguez. En 2024, rozó el podio sudamericano en La Pampa y en este 2025 se coronó campeón nacional de Cross en Arrecifes. Superando sus propias marcas, Juan demuestra que el tiempo es solo una variable para quien tiene el espíritu encendido.

La lección del Profe
Juan Castro no corre por la medalla; corre por la sensación de libertad, por ese momento donde el mundo se detiene y solo queda el latido del corazón. Es esposo, padre, abuelo y docente. Su historia es el testimonio de que nunca es tarde para proponerse objetivos. “Si se lo propone, se puede”, afirma quien venció a la enfermedad y al olvido.
Agradecido a Dios, a sus médicos y sobre todo a su familia, el Profe nos enseña que la pista es solo un ensayo. La verdadera carrera es la vida, y en esa, Juan Castro ya cruzó la meta con los brazos en alto.
Nota aparte del redactor: te quiero mucho, Juan.
