En enero, casi como un acto de resistencia estética, Provolone abrió sus puertas en 25 de Mayo. No es solo una pizzería; es un ensayo sobre el equilibrio. Con una propuesta que es, por ahora, acotada —apenas seis variantes—, esta pareja de emprendedores demuestra que la cocina es, ante todo, una búsqueda en el pasado para recrear un presente con sentido. Entre el crujido de la masa y el lácteo derretido, se lee una historia de estudio y soberanía del paladar.
(Por Leo Baldo) Ingresamos al mundo y el plato ya está servido, pero hay quienes deciden cocinarlo de nuevo, bajo sus propias categorías. Eso sucede en Provolone. Desde su apertura en enero, esta propuesta gastronómica se plantea como un híbrido necesario: la tradición italiana dialogando con el pulso local. Aquí no hay azar, hay intertextualidad permanente.
La propuesta es acotada, apenas seis variantes, porque saben que la abundancia suele ser el disfraz de la falta de carácter. Es un punto de partida, un “por ahora” que funciona como declaración de principios: prefieren la profundidad de lo poco a la superficie de lo mucho. En Provolone, el queso está en su medida justa, como si Patricia Aguirre nos recordara desde un texto que el gusto es una construcción social que se aprende y se refina. Los tomates cherry y la albahaca fresca no son adornos; son “morfi visual” que prepara el terreno para la experiencia política de comer.
Pero hablemos de la masa, ese soporte material de la idea. Cruje debajo, tostada por el fuego, y se entrega blanda arriba, en una dialéctica perfecta. Detrás de ese equilibrio hay una pareja que decidió que emprender es también estudiar. Probaron, erraron y volvieron a probar hasta encontrar el punto exacto donde la técnica se vuelve arte popular.
En tiempos de inmediatez y de “maná artificial”, encontrar un lugar que respete los tiempos del leudado y la frescura del ingrediente es un rescate. Provolone no solo vende pizzas; comunica una posición: la de quienes ponen el cuerpo y el intelecto en el detalle. En 25 de Mayo, donde la pizza es memoria y herencia, este nuevo rincón nos invita a ampliar nuestras categorías del gusto. Le va a ir bien, porque cuando hay verdad en el plato, el comensal lo sabe.
Instagram Provolone: https://www.instagram.com/provolone____/
25 se informa
