Las 26 toneladas de cartón que el Municipio acaba de vender no son solo un éxito de gestión; son el resultado de un compromiso que empieza en la cocina de cada vecino y termina transformando la realidad de nuestro pueblo. En esta columna, analizamos por qué el programa Basura Cero es mucho más que una política ambiental: es la prueba de que, cuando nos ponemos de acuerdo en lo importante, los beneficios vuelven para todos.
(Por Leo Baldo) A veces, entre tanto ruido cotidiano, nos cuesta frenar y mirar la foto completa. Ver que en 25 de Mayo logramos recuperar 26.000 kilos de papel y cartón es un dato que debería inflarnos un poco el pecho a todos. No se trata solo de números fríos o de salvar 440 árboles —que ya es un montón—, sino de entender que estamos cambiando la forma de vivir en nuestro lugar.
Desde mi lugar en la redacción, siempre digo que las mejores políticas son las que se palpan en la calle. Y esto se palpa. Se nota en el vecino que se acerca al Punto Verde, en el pibe que le enseña a los padres a separar los residuos gracias a lo que aprendió en la escuela, y en la gestión del Intendente Ramiro Egüen que entendió que “limpiar” no es solo esconder la basura, sino darle un valor. Y Mariana Fumarco y Gabriela Herrera, son parte fundamentales de este andamiaje.
Pero hay algo que me parece fundamental destacar y que genera un consenso total: el valor del trabajo. Que el fruto de esta venta vaya directo al bolsillo de los laburantes de Higiene es un acto de estricta justicia. Es premiar al que le pone el cuerpo a la clasificación, al que anda en el camión, al que hace que el sistema funcione. Es la economía circular cerrando de la mejor manera: cuidamos el medio ambiente y dignificamos el trabajo local.
Claro que falta mucho, y el desafío es que estas 26 toneladas sean solo el comienzo. Pero el mensaje está claro: el “no se puede” quedó atrás. Hoy, 25 de Mayo demuestra que puede estar a la vanguardia de la región si seguimos tirando para el mismo lado.
El compromiso con la Laguna Mulitas, con nuestras plazas y con cada rincón del distrito empieza ahí, en el tacho de casa. Ya demostramos que el esfuerzo vale la pena. Ahora, el desafío es que este hábito se vuelva parte de nuestra identidad como veinticinqueños.
25 se informa https://25seinforma.com.ar/
