Continúa la novela sobre Ernestina

El cuerpo de concejales lo hizo a través de un comunicado de prensa enviado a este medio. En el mismo, piden que desde el ejecutivo. “La situación resulta aún más grave si se tiene en cuenta que la funcionaria y la trabajadora municipal que fueron apartadas de sus cargos aparecen como las responsables de una situación sobre la que todavía faltan explicaciones fundamentales”, expresan en el texto

Desde el Interbloque de Concejales Peronistas de 25 de Mayo cuestionamos las explicaciones del Intendente Ramiro Egüen y del Director de Turismo, Julián Burgos, sobre el escándalo que involucra a la localidad de Ernestina y advertimos que sus declaraciones dejan al descubierto, como mínimo, una preocupante improvisación y un intento de deslindar responsabilidades.

Alcanza con ingresar a las páginas oficiales de la Delegación de Ernestina y de Turismo de la Municipalidad de 25 de Mayo para encontrar numerosas publicaciones que promocionan visitas guiadas y recorridos turísticos organizados por el Municipio, con actividades en el Colegio Keen y en el Teatro Argentino, un inmueble privado a cuyo propietario, Sergio Guerra, ahora dicen desconocer.

Entonces, si el Gobierno municipal no tenía autorización para acceder al lugar, ¿cómo se explica que se organizaran recorridos turísticos, se promocionaran visitas desde canales oficiales y se enviaran trabajadores municipales a acondicionar el predio? ¿En calidad de qué actuaban las funcionarias que tenían las llaves y bajo qué autorización se desarrollaban esas actividades?

Son preguntas elementales que Egüen y Burgos deben responder con claridad, en lugar de intentar instalar una versión que contradice las propias publicaciones oficiales del Municipio.

La situación resulta aún más grave si se tiene en cuenta que la funcionaria y la trabajadora municipal que fueron apartadas de sus cargos aparecen como las responsables de una situación sobre la que todavía faltan explicaciones fundamentales. Su desvinculación no puede utilizarse como una salida para desviar la atención ni como un intento de convertirlas en chivos expiatorios, mientras se eluden las responsabilidades políticas de quienes conducen el área y del propio Intendente.

Si hubo organización de actividades, promoción institucional y envío de personal municipal al predio, alguien debe explicar quién lo autorizó, quién impartió las instrucciones y bajo qué condiciones se actuó.

Egüen y Burgos no pueden desconocer ahora aquello que sus propias áreas promocionaban públicamente. La ciudadanía merece explicaciones serias, documentación y responsabilidades claras, no versiones contradictorias para intentar cerrar un escándalo que cada nueva explicación vuelve más insostenible.

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