Durante su participación en el foro de Abeceb, el expresidente respaldó el rumbo económico y advirtió que retroceder “sería una catástrofe”, aunque cuestionó la falta de articulación con los dirigentes del espacio amarillo y remarcó que el equilibrio fiscal todavía no se tradujo en la llegada de capitales
En el marco del foro de Abeceb, el expresidente Mauricio Macri analizó la coyuntura económica y política del país, respaldando la continuidad del programa de gobierno pero advirtiendo sobre las limitaciones del actual esquema de gestión. “Estamos de vuelta, llegando a la misma encrucijada. Volver atrás o continuar”, planteó, al tiempo que advirtió que un retroceso “sería una catástrofe”.
Sin embargo, el líder del PRO consideró indispensable introducir modificaciones en la forma de administrar el Estado para consolidar los resultados obtenidos. “Un país que quiere pasar del equilibrio macroeconómico al desarrollo tiene que encontrar espacios de diálogo y de generación de confianza”, sostuvo, y propuso recuperar las mesas de productividad con la participación de empresas, sindicatos, gobernadores y funcionarios nacionales.
Las inversiones y la falta de confianza
Si bien valoró el ajuste fiscal conseguido por la administración de Javier Milei en los primeros meses, Macri señaló que los indicadores financieros todavía no impactaron de lleno en la economía real. “La inversión no acompañó esta hazaña de lograr el equilibrio fiscal en 60 días”, afirmó.
Para el exmandatario, la desconfianza generalizada sigue siendo una traba estructural: “La Argentina tiene solamente un dilema, que es que no se termina de confiar entre nosotros mismos y menos los de afuera”. En esa línea, insistió en que un modelo abierto y competitivo requiere de un Estado activo capaz de resolver los problemas pendientes, destacando como antecedente positivo los acuerdos sectoriales logrados en Vaca Muerta.
Diferencias partidarias y críticas al vínculo con el Gobierno
En el plano político, Macri reconoció las dificultades internas que atravesó su espacio tras la irrupción del oficialismo liberal. “El PRO se quedó sin liderazgo del cambio. La interna que hicimos fue muy mala y esa oportunidad la supo aprovechar Javier Milei”, admitió.
Asimismo, lamentó la falta de reciprocidad orgánica para aprovechar la experiencia de los cuadros técnicos del partido. “No tuvieron la apertura para recibir apoyos más orgánicos de nuestro partido”, cuestionó, señalando que esa articulación podría haber aportado mayor dinamismo a la gestión, y ponderó la trayectoria del ministro de Economía, Luis Caputo.
Finalmente, el referente opositor ratificó el respaldo institucional al oficialismo, aunque sentenció: “No hay iluminados. Los tiempos de los iluminados ya han sido un desastre”, y aclaró que el acompañamiento partidario se realiza “con absoluta honestidad, sin pedir nada a cambio”.
