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El Gobierno nacional activó un sistema de alerta y monitoreo en tiempo real ante la amenaza de un “Súper El Niño” durante la primavera. El operativo combina tecnología georreferenciada para la detección precoz de brotes sanitarios con un despliegue de hospitales modulares en zonas vulnerables, buscando proteger a más de 900.000 personas e infraestructura clave en todo el país

El Ministerio de Salud de la Nación y la Agencia Federal de Emergencias (AFE) pusieron en marcha un sistema de alerta temprana y respuesta anticipada frente a la previsión de que el fenómeno El Niño alcance una intensidad fuerte o “Súper El Niño” durante la primavera austral. Las proyecciones oficiales estiman que existen más de 5,4 millones de hectáreas expuestas y aproximadamente 920.211 personas en zonas de vulnerabilidad o riesgo de inundación, abarcando sectores del Litoral, Noreste, Cuyo, Córdoba y la provincia de Buenos Aires.

Para mitigar el impacto, la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias (DINESA) creó una central de monitoreo unificada dentro de su sede, integrando tecnología de análisis cartográfico y datos provenientes del Servicio Meteorológico Nacional, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y el CONICET. Mediante cuatro programas informáticos especializados con soporte de geolocalización, el sistema permite cruzar datos climáticos con información epidemiológica en tiempo real. Esto facilita la detección precoz de posibles brotes de enfermedades, la simulación de escenarios de riesgo, el control de vectores de transmisión y la identificación de infraestructura estratégica amenazada, como 512 kilómetros de rutas nacionales y provinciales y 483 kilómetros de líneas de alta tensión.

El esquema operativo en terreno está estructurado en tres niveles escalables de intervención: patrullas sanitarias móviles, puestos avanzados de estabilización y unidades modulares. Entre los recursos disponibles destaca el Equipo de Respuesta Médica Extra Hospitalaria (ERMEH), un hospital de campaña donado por el Comando Sur de los Estados Unidos que cuenta con 60 camas de internación, cuatro unidades de shock y cuatro de terapia intensiva. Este dispositivo tiene la capacidad de trasladarse por vía terrestre o aérea, instalarse en menos de 72 horas y quedar totalmente operativo en solo 4 horas. Con un costo de funcionamiento cercano a los 5 millones de pesos diarios, la unidad está diseñada para absorber hasta el 90% de las consultas de baja y mediana complejidad en las zonas afectadas, evitando la saturación de los centros de salud locales, tal como se implementó durante la emergencia por inundaciones en Bahía Blanca.

La estrategia se completa con el funcionamiento de la plataforma “Virtual SICOM”, una red colaborativa que permite a cada provincia volcar el registro de sus recursos disponibles y coordinar con el Estado nacional el refuerzo de áreas críticas. Asimismo, la evaluación permanente de los índices oceanográficos y atmosféricos (ROI y SOI) permite anticipar escenarios de contingencia con horas de antelación para que los municipios ejecuten tareas preventivas previas, como la limpieza de canales de drenaje, el acopio de insumos médicos y la redistribución de personal sanitario.

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