En medio de una profunda disputa y desconfianza interna, el líder del Frente Renovador articuló una cumbre clave en la Ciudad de Buenos Aires con Axel Kicillof, Máximo Kirchner y gobernadores. Acordaron frenar la confrontación, conformar una mesa política de conducción y defender las PASO ante el embate libertario
El peronismo intenta salir de la parálisis que le impone la interna y tejer un criterio uniforme frente al gobierno de Javier Milei. En un encuentro que se extendió durante la tarde-noche en CABA, los tres líderes con mayor peso territorial en la provincia de Buenos Aires —el gobernador Axel Kicillof, el diputado Máximo Kirchner y el referente del Frente Renovador, Sergio Massa— volvieron a verse las caras para destrabar la negociación política.
La cumbre, promovida por los jefes de bloque de la Cámara de Diputados y el Senado nacional, Germán Martínez y José Mayans, contó con el impulso central de Massa para oficiar de puente entre la gestión provincial y el sector que conduce La Cámpora. A la mesa de discusión se sumaron además mandatarios de peso del peronismo federal: Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero).
El eje de la discordia y la defensa de las PASO
El disparador y principal punto de acuerdo fue el plano electoral. Frente al proyecto de La Libertad Avanza de derogar las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la cúpula partidaria coincidió en que las primarias constituyen una herramienta institucional indispensable para la oposición. El diagnóstico compartido es claro: sin las PASO, resolver la amplia diversidad de candidaturas y sectores en el medio de las internas actuales tornaría inviable la contención del espacio.
Señales hacia el interior y un canal de gobernabilidad
Para la dirigencia de los distritos del interior, donde la falta de señales y la falta de conducción nacional paralizaban el trabajo político local, el movimiento abre un canal de previsibilidad. La decisión de constituir una mesa política de diálogo permanente busca evitar que las disputas de cúpula terminen fragmentando el armado peronista en cada municipio de cara a los comicios de 2027.
Aunque aún resta definir la integración ejecutiva de la nueva mesa y persisten fuertes desconfianzas, la figura de Massa y el consenso logrado en torno a las PASO marcan el primer intento orgánico de ordenar la fuerza opositora y fijar un rumbo estratégico unificado.
