El sistema político argentino: entre la desarticulación y la bronca social

Carlos Pagni advierte que “el sistema político sigue invertebrado”. La crisis atraviesa al peronismo, al PRO y al oficialismo libertario, mientras la sociedad se empobrece y redefine sus demandas. La inflación controlada es el activo de Milei, pero el electorado exige empleo y calidad de vida

(Por Leo Baldo) Un sistema desarticulado

“El sistema político sigue invertebrado”, señala Pagni en su editorial publicada este martes en el Diario La Naciòn, al describir la ruptura de la lógica de dos bloques que ordenó la política desde el conflicto con el campo hasta 2021. Hoy, los partidos buscan piezas que ya no están y deben interpretar fenómenos nuevos que aún no logran descifrar. La oposición, advierte, aparece como una “Torre de Babel” frente a un Milei que ofrece un “producto nítido”.

La crisis del peronismo

El peronismo enfrenta una de sus crisis más graves desde 1983. Pagni recuerda que cuando Cristina Kirchner fue reelecta en 2011 con el 54% de los votos, la acompañaban 20 gobernadores. Hoy quedan apenas nueve, y siete de ellos perdieron las elecciones parlamentarias. A esto se suma la tensión interna: “Ahí está el conflicto inesperado entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner”, escribe, en el corazón del conurbano bonaerense. La renovación intenta abrirse paso con figuras como Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y Natalia De La Sota, pero su destino es incierto.

La oposición debilitada

El PRO también se desarticuló. Sus alianzas con el radicalismo y la Coalición Cívica se diluyeron, mientras varios dirigentes migraron hacia Milei. Patricia Bullrich se alineó directamente con el Presidente; otros, como Diego Santilli o Cristian Ritondo, orbitan en posiciones ambiguas. La Libertad Avanza absorbió a exfuncionarios de Mauricio Macri, consolidando un oficialismo híbrido.

El activo de Milei

Pagni subraya que Milei conserva un capital político: “Consiste en poner en la góndola de la política un producto nítido”. La inflación controlada es su principal activo, aunque la adhesión declina. El riesgo es que el Presidente sacrifica otras variables económicas para sostener ese logro.

Una sociedad empobrecida

La pirámide social muestra un país que se convierte en “una máquina de generación de pobreza”. La clase baja superior crece, la pobreza baja levemente, pero la movilidad es descendente. La informalidad laboral se expande: delivery, plataformas y cuentapropismo reemplazan al empleo formal, erosionando el sistema previsional y agravando el déficit fiscal.

Estados de ánimo

La bronca y la tristeza dominan el clima social. “El 40% de la gente se dice triste y desanimada, mientras que el 38% con bronca”, cita Pagni de la encuesta de Hugo Haime. Milei supo conectar con esa bronca, pero hoy su sintonía es incierta. El 34% quiere mantener el modelo, el 65% cambiarlo. Sin embargo, la baja inflación y el control de la calle son reconocidos como logros transversales.

Desencanto político

El 42% de los ciudadanos no se identifica con ningún partido. Pagni advierte que no son centristas, sino ideologizados sin pertenencia. Esto dificulta la construcción de liderazgos que los representen.

La agenda electoral

La inflación deja de ser la obsesión central. La sociedad exige empleo, consumo y calidad de vida. El Gobierno, pese a su discurso liberal, ensaya medidas pragmáticas: pisos salariales, créditos hipotecarios y beneficios fiscales a sectores estratégicos. La política industrial, aunque negada, se cuela en la agenda.

Conclusión

Pagni describe un país con partidos rotos y una sociedad empobrecida. Milei conserva legitimidad por la inflación, pero enfrenta una demanda creciente de empleo y bienestar. La oposición carece de relato y el electorado se fragmenta en desencanto. El futuro político dependerá menos de la oferta partidaria y más de la demanda social: bronca, tristeza y expectativas de movilidad.

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