Entre la chicana de redes y la falta de propuestas: el debate que la oposición le debe a 25 de Mayo. En un texto crítico sobre la dinámica política local, el autor analiza el rol de los bloques opositores frente a la gestión municipal. Sostiene que el control y la fiscalización fueron reemplazados por el sarcasmo, la descalificación y la falta de proyectos alternativos para los vecinos del distrito
(Por “Chule” Fernández) En 25 de Mayo estamos viendo una situación que merece una reflexión. La oposición tiene un rol fundamental en una democracia: controlar, señalar errores, pedir explicaciones y, sobre todo, proponer alternativas.
Pero lamentablemente, en los últimos tiempos, buena parte de la oposición local parece haber elegido otro camino: la chicana permanente, la burla, la descalificación y, en algunos casos, la difusión de información que termina siendo falsa o, como mínimo, presentada de manera tendenciosa.
Cada anuncio, cada obra o cada iniciativa del Municipio parece convertirse automáticamente en motivo de crítica. Si se hace una obra, cuestionan el costo. Si se compra equipamiento, se ríen. Si se anuncia una inversión, buscan algún argumento para minimizarla. Y cuando no encuentran de qué hablar, aparecen interpretaciones, sospechas o cuestiones inventadas.
La pregunta es sencilla: ¿dónde están las propuestas?
Porque hacer oposición no debería significar solamente decir que todo está mal. También debería implicar decir qué harían ellos, cómo lo harían y de dónde sacarían los recursos para hacerlo.
Los vecinos de 25 de Mayo merecen una discusión política mucho más seria. Merecen dirigentes que puedan decir: “No estamos de acuerdo con esto, y nuestra alternativa es esta”. Eso sí es hacer oposición. Eso sí enriquece la democracia.
La crítica es necesaria. El control también. Pero la burla permanente no construye, la mentira no resuelve problemas y la chicana no mejora la vida de ningún vecino.
Mientras algunos parecen estar más preocupados por encontrar la forma de ridiculizar cada anuncio, hay una gestión que tiene que seguir resolviendo los problemas cotidianos de los vecinos, con los recursos disponibles y en un contexto que tampoco es sencillo.
Y seguramente habrá cosas para corregir, decisiones para discutir y reclamos que escuchar. Eso forma parte de gobernar. Pero una cosa es señalar aquello que está mal y otra muy distinta es convertir la política en una competencia para ver quién logra hacer el comentario más ingenioso en redes sociales.
25 de Mayo necesita una oposición presente, seria y responsable. Una oposición que controle, que cuestione cuando corresponda y que proponga.
Porque al final del día, los vecinos no votan dirigentes para que se rían de los problemas.
Los votan para que los solucionen.
