Puerto Quequén proyecta la reactivación del tren de cargas tras consolidarse como nodo estratégico para el proyecto Vaca Muerta

La recuperación de la infraestructura ferroviaria en el sur de la provincia de Buenos Aires vuelve a posicionarse en el centro de la agenda de la logística y el transporte multimodal de cargas. En esta oportunidad, la terminal marítima de Puerto Quequén encabeza las gestiones para reincorporar el tren de fletes, un recurso técnico que busca optimizar la conectividad territorial, reducir la huella de carbono en el traslado de mercancías y bajar de manera directa los costos de tonelada por kilómetro en las cadenas productivas agroexportadoras e industriales del país

El posicionamiento del puerto bonaerense cobró una relevancia renovada durante el corriente año 2026 a partir de su participación efectiva en la logística pesada del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). Las instalaciones portuarias recepcionaron insumos y maquinaria de gran porte destinados a los desarrollos de transporte de hidrocarburos en la provincia de Río Negro. La operatoria confirmó la versatilidad de los muelles de Quequén no solo para el tradicional embarque de granos, sino también para el desembarco y acopio de cargas de proyectos de alta complejidad, un segmento clave dentro de la matriz energética nacional.

La incorporación de formaciones ferroviarias a la dinámica del puerto permitirá descongestionar los principales corredores viales de la región, severamente exigidos por el tránsito pesado que ingresa desde el sudoeste bonaerense y la Pampa Húmeda. En el sistema de transporte de cargas a granel, el ferrocarril ofrece ventajas comparativas determinantes frente al camión en distancias superiores a los trescientos kilómetros, al garantizar una mayor capacidad de arrastre por formación, menores niveles de consumo de combustible y un desgaste significativamente menor de las rutas provinciales y nacionales.

El ramal arrastra un denso recorrido histórico dentro del mapa ferroviario argentino. Las vías alcanzaron la localidad de Quequén en 1892 y extendieron su tendido hasta la estación terminal de Necochea en 1894. El cruce sobre el río Quequén Grande funcionó con regularidad hasta el 16 de diciembre de 1968, momento en que fallas de carácter estructural en el puente obligaron a suspender de forma definitiva ese tramo del trazado.

A pesar de esa interrupción, los convoyes de carga continuaron operando en la zona de Quequén durante las décadas siguientes. Sin embargo, en el año 2003 el servicio quedó cancelado en su totalidad, acontecimiento que interrumpió abruptamente el esquema bimodal de la estación marítima. Desde aquel entonces, la totalidad de la mercadería que ingresa o egresa del complejo portuario depende del transporte automotor, una limitación operativa que la actual propuesta busca corregir para potenciar el perfil agroindustrial y energético del puerto.

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