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El siniestro ocurrió en cercanías de Bragado tras el impacto entre un auto y un camión. Informar sobre estos hechos se vuelve un ejercicio de hartazgo: la precariedad de las rutas argentinas, su estrechez y la falta de inversión estatal transforman los trayectos en trampas mortales. No es un accidente aislado, es un sistema que falló hace décadas.

REDACCIÓN 25 SE INFORMA — Hay noticias que se escriben con la inercia del cansancio. En este portal no solemos publicar accidentes bajo el velo de la “prevención” biempensante, porque no creemos en ella cuando la infraestructura es, en sí misma, una sentencia de muerte. Nuevamente, la Ruta Nacional 5 fue el escenario: cuatro personas perdieron la vida en un choque frontal entre un automóvil y un transporte de carga, según reportó el portal Bragado Informa.

El hecho, de una violencia que ya no sorprende pero sigue doliendo, vuelve a poner el foco en la estrechez de la calzada. Pero el problema excede los límites de esta traza. Lo que sucede en la Ruta 5 es el espejo roto de lo que ocurre en tantas otras rutas de nuestra provincia y del país.

Un patrón que se repite en todo el territorio

La Ruta 7, la 205, la 3 o la 11, por citar solo algunos ejemplos, comparten el mismo ADN de abandono. Son rutas nacionales y provinciales que quedaron chicas para el siglo XXI; vías diseñadas para otro volumen de tránsito que hoy deben soportar un flujo logístico y particular que las desborda.

En muchas de estas rutas, viajar se ha convertido en un ejercicio de supervivencia. La falta de autovías, las banquinas inexistentes y el asfalto deteriorado no dejan margen para el error humano ni para la falla mecánica. Cuando la ruta es angosta y el Estado está ausente, cualquier incidente se transforma en fatalidad.

Crónica de lo previsible

Desde 25 se informa, comunicamos este nuevo siniestro con la desazón de saber que hoy es Bragado, pero mañana será cualquier otro punto de este mapa de rutas obsoletas. Citamos la fuente y cumplimos con el penoso deber de informar, pero nos negamos a naturalizar que el tránsito por nuestro país sea un viaje sin retorno por la falta de inversión estructural.

En el lugar del siniestro trabajaron dotaciones de Bomberos, personal de salud y Policía Científica. Mientras tanto, el resto de los ciudadanos seguimos transitando por estas trampas de asfalto, esperando que la política llegue alguna vez antes que la próxima tragedia.

Fuente: Bragado Informa

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