Empresarios y académicos advierten sobre el rol fundamental del Instituto Nacional de Tecnología Industrial para el desarrollo económico. Destacan que el organismo es el único puente para que las pymes logren estándares de exportación y garanticen la seguridad de sus productos.
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) se encuentra en el centro del debate sobre el desarrollo nacional. Fernanda Mettini, directora técnica de El Balancero SRL, fue tajante al definir el alcance de la institución: “Sin el INTI no sólo no hay industria sino que tampoco hay comercio, seguridad ni salud”. Para la especialista, la ausencia del organismo anula la estructura productiva y pone en riesgo directo los controles básicos que protegen a los ciudadanos.
En la práctica, el INTI funciona como el soporte técnico de las pequeñas y medianas empresas que no cuentan con laboratorios propios. Juan Cruz López Hamdan, fundador de Cultura Cárnica, relató que el asesoramiento de los especialistas fue lo que le permitió montar su planta y desarrollar productos con valor agregado desde cero. El empresario señaló que el objetivo de exportar manufacturas cárnicas a Estados Unidos depende exclusivamente de que el instituto mantenga su operatividad.
Por su parte, el economista Paul Segal, del IAE Business School, subrayó que el organismo es la llave para la inserción internacional de Argentina. El asesoramiento para cumplir con estándares globales de seguridad y calidad es lo que permite que una empresa local pueda competir en el exterior. Sin este respaldo técnico, la producción nacional pierde competitividad y posibilidades de expansión en mercados exigentes.
