La Biblioteca Ibarra fue sede del “Laboratorio Científico” para niños, una propuesta organizada por el Área de Educación del Municipio de 25 de Mayo e impartida por la profesora Marina Puricelli. A través de experimentos sencillos con agua, aire y materiales caseros, los chicos descubrieron la física y la química en la vida cotidiana. “La ciencia no vive solo en un laboratorio, empieza siempre con una pregunta”, remarcó la docente
La Biblioteca Ibarra fue sede de un “Laboratorio Científico” para niños coordinado por la profesora Marina Puricelli. A través de experimentos sencillos con agua, aire y materiales caseros, los chicos descubrieron los secretos de la física y la química en la vida cotidiana. “La ciencia no vive solo en un laboratorio, empieza siempre con una pregunta”, remarcó la docente.
La Biblioteca Juan Francisco Ibarra fue sede este jueves de una jornada a pura curiosidad y aprendizaje con la realización del “Laboratorio Científico”, una propuesta destinada a los más chicos que combinó ensayos prácticos, elaboración de masa de colores y divulgación accesible.
La actividad estuvo a cargo de la profesora Marina Puricelli, quien guio a los participantes a través de experiencias sencillas para comprender fenómenos físicos y químicos fundamentales de la vida cotidiana.
Durante el taller, los niños realizaron tres experiencias concretas:
- El barquito que no se moja: Mediante el uso de un vaso sumergido en forma vertical, comprobaron que el aire ocupa un espacio e impide el paso del agua hasta que se inclina el recipiente y el gas se desplaza en forma de burbujas.
- Tensión superficial: Con agua, talco y unas gotas de detergente, observaron cómo el limpiador rompe la “piel invisible” del agua y altera la atracción entre sus moléculas, desplazando el polvo de inmediato.
- Disolución y masa casera: A través del traspaso del colorante del papel crepé al agua, aprendieron el concepto de disolución y utilizaron el líquido coloreado, harina y sal para confeccionar su propia masa didáctica.
Al finalizar la actividad, Puricelli compartió unas palabras sobre el sentido formativo de la iniciativa y el valor de estimular la observación en la infancia.
“Hoy hicimos exactamente lo mismo que hacen los científicos. No usamos máquinas gigantes, usamos algo mucho más importante: nuestra curiosidad. Descubrimos que el aire ocupa lugar, que el agua tiene una piel invisible y que con cosas simples podemos crear. La ciencia no vive solamente en un laboratorio; está cuando cocinamos, cuando llueve, cuando hacemos una burbuja o cuando miramos una planta crecer”, expresó la docente.
Asimismo, la profesora remarcó el significado de los trabajos que cada chico se llevó a su casa al término del encuentro: “Esta masa no es solamente un regalo, es un recuerdo. Cada vez que jueguen con ella, recuerden que aprendieron algo muy importante: la ciencia empieza con una pregunta. Nunca dejen de hacerse preguntas, porque todos ustedes pueden ser científicos”, concluyó.
