Una nota firmada por la periodista Lorena Roncarolo para el Diario de Río Negro expone la historia de Rebeca Fideleff, una vecina de Epuyén que impulsa una petición nacional en favor de la muerte voluntaria asistida. Pese a luchar contra una dolencia oncológica incurable, la protagonista busca abrir el debate legislativo y social en Argentina para garantizar el derecho a decidir ante etapas terminales
Derecho a decidir: la lucha impulsada desde la Patagonia por la regulación de la eutanasia
En un informe elaborado por la cronista Lorena Roncarolo y difundido por el Diario de Río Negro, se detalla el avance de una movilización comunitaria liderada por Rebeca Fideleff, de 54 años, orientada a conseguir la sanción de una norma de eutanasia en el país. La autora del artículo resalta que la propuesta nacida en la provincia de Chubut reunió de manera veloz un amplio respaldo digital con más de 27 mil firmas.
La cronista repasa la trayectoria médica de la protagonista, a quien le diagnosticaron patología de colon metastásica hace cinco años. A lo largo de este periodo atravesó seis intervenciones quirúrgicas y decenas de ciclos de quimioterapia. Según reconstruye la nota, Fideleff padece la presencia de tres formaciones tumorales —con complicaciones recientes en el área hepática— pero aclara que su reclamo no implica renunciar a los tratamientos ni a la voluntad de continuar con vida.
La periodista destaca el valor de las declaraciones de Fideleff, quien argumenta las razones de su iniciativa: “Es digno partir en paz. ¿Y quién mejor que alguien que transita esta enfermedad encabece esta lucha? Lo hago desde el amor y la empatía”. En relación con la etapa presente de su dolencia, la mujer sostiene: “Tengo un diagnóstico de enfermedad incurable, pero lo cierto es que no estoy pidiendo la eutanasia para mí. Tengo ganas de vivir y apuesto al tratamiento que siga, pero hay compañeros con la enfermedad avanzada, en las últimas etapas y causa dolor cuando ya no queda tratamiento por hacer”.
El escrito de Roncarolo explica también que el impacto de la propuesta motivó el contacto del legislador nacional Esteban Paulón, quien le transmitió detalles sobre la iniciativa parlamentaria que ingresó al Congreso para regular la muerte asistida por vía médica. Ante ese panorama, la impulsora del reclamo manifestó: “Quizás si se logra la cura del tipo de cáncer que tengo, esto no sea necesario, pero tengo que ser realista. Y no quiero que mis hijos me vean con dolor. Quiero poder decidir”.
En términos normativos, la periodista contrapone el cuadro local con el avance en la región, como la legislación aprobada en Uruguay, mientras en suelo argentino solo rige el concepto de muerte digna —que permite la negativa a someterse a tratamientos o medidas de soporte vital—. Frente a las posturas contrapuestas, Fideleff expresa en el texto: “Esto va más allá de un debate moral. Soy una persona de fe y sé que Dios no quiere vernos sufrir. Hay una medicina disponible para no sufrir. Quizás su propósito para mí sea éste: empecé una página que, sin quererlo, se volvió viral”.
Por último, la cronista refleja el aspecto familiar de la protagonista, cuyos hijos perdieron a su padre a causa de una patología hepática en fase terminal. Sobre las secuelas de la medicación paliativa, Fideleff advierte que el tratamiento sintomático con morfina “tiene efectos secundarios y nadie lo dice porque el mundo oncológico es tabú”. Pese a los obstáculos, la nota concluye remarcando que la impulsora mantiene la expectativa sobre las alternativas terapéuticas actuales y confía en los progresos de la ciencia médica para tratar la cronicidad de la enfermedad.
