“Lali Depósito me robó una casilla y dos micrófonos”, denunció La Llorona

El mítico personaje de 25 de Mayo que acechó a gran parte de vecinos durante 40 décadas, en diferentes barrios y a salida de boliches como Ritrovo, se sumó a los cruces entre el Presidente Javier Milei y la popular cantante pop.

La semana pasada dimos con ella. Jorge Graciela es su nombre, aunque todos la conocemos como “La Llorona”.

Elle venía tranquila por la de la ruta 46, pasaba el lugar en donde se encuentra la parada para camiones y el altar del gauchito gil.

Vimos que se quedó taciturna y que solamente movía la pantorrilla izquierda. Estuvo 25 horas así. Nosotros, también, la observábamos.

A la hora 26 fuimos, más de un día mirándola, y le preguntamos que le pasaba:

-Mira, toy nerviósica y no par de temblequeque. La pata, la pata, decía.

Ninguno de nosotros es médico o chanta, por lo que decidimos no darle nada para su malestar.

– ¿Qué pasó, Lloronila?, consultó pepe, quien cambia todo nombre y a veces recibe un bofetazo.

– La Lali Depósito me robó una casilla y dos micrófonos omnidireccionales que yo usaba para grabar mis llantos por Spotify, porque la movida es asustar por ahí.

En tanto aclaró que prefiero decir Depósito y no Espósito, “así no sabe que estoy hablando de ella”

– ¿Cómo se te puede ayudar? -, consultamos mientras una bandada de palomas cagaba el capó del renó 12 de la agencia.

– La única manera de ayudar es pedirle al pueblo argentino, quien me apoya, que el Presidente discuta con líderes políticos. Salvo que Javier quiera, inconscientemente, promocionar la carrera de la cantante Lali, pero no me gusta lo que hace el libertario, prefiero que hable de política y no que se meta en esta papafriteada. Lali debe discutir conmigo, con Stallone, con Susana Giménez o con Beyonce.

Esas fueron las últimas palabras que dijo. Salió caminando en dirección a la mulita, pero la muy boludona se cayó en un pozo, pero, como su sábana blanca tiene amortiguadores, no se hizo nada, y rebotó, rebotó, rebotó y se esfumó detrás de un silo, a los lejos.

Gracias por volver, Llorona de 25.

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