Agostina Hein: El hambre de gloria que nació en una pileta de lona

Con una actuación legendaria en Panamá, Agostina Hein supera los registros iniciales de Georgina Bardach. La nadadora que forjó su disciplina entrenando atada a un poste en una pileta de lona durante la pandemia, es hoy la reina absoluta de la natación suramericana y una promesa de escala global.

Por Leo Baldo, amante de la natación

Agostina Hein es diferente. Los números dicen que hoy su proyección es mayor a la de Georgina Bardach en sus inicios, pero la estadística no explica el milagro. Para entender a la piba de Campana que acaba de colgarse 10 medallas en Panamá, hay que mirar hacia atrás, al patio de su casa.

Su historia tiene el sello de la resiliencia argentina. Cuando la pandemia cerró los clubes y el horizonte era incierto, Agostina no abandonó el agua: entrenó en una pileta de lona. Atada con una soga a un poste para simular el nado contracorriente, pasó meses braceando en un espacio minúsculo, manteniendo vivo el pulso de la alta competencia en un cuadrado de plástico y agua fría.

Esa misma voluntad que nació en el patio de su casa es la que hoy la llevó a pulverizar récords continentales y a superar las marcas históricas de nuestra última gran referente olímpica. Empezó a los 4 años por un problema de asma y terminó encontrando su destino en una soga de resistencia.

Me animo a decir, pero con cautela, que quedará más en la historia del deporte mundial. Lo miré con detalle. No hay más palabras: el agua siempre reconoce a los suyos.

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