Pérdidas económicas y caminos rurales intransitables golpean a la Cuenca del Salado

Un informe de la UADE advirtió sobre la parálisis logística que sufren los productores bonaerenses por el mal estado del suelo

El Instituto de Tecnología de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) presentó un relevamiento sobre la red vial terciaria de la provincia de Buenos Aires. La investigación abarcó la región del sudeste y la Cuenca del Río Salado. El documento concluyó que el deterioro de los trayectos no conforma un simple obstáculo operativo. La situación provoca un traslado de costos directos sobre los productores y disminuye la competitividad del sector en todo el territorio nacional.

La red rural del país supera los 500.000 kilómetros de extensión y más de la mitad se concentra en la pampa húmeda. Estas arterias representan el 82% de la infraestructura vial de la Argentina. Sin embargo, el informe remarcó la falta de análisis y de políticas públicas sobre estos tramos. La Cuenca del Salado reúne cerca del 75% del rodeo vacuno provincial. A su vez, el sudeste bonaerense lidera la cosecha de trigo y cebada con promedios históricos de 9,3 millones de toneladas.

El estudio incluyó entrevistas a 53 productores y profesionales de más de 15 distritos bonaerenses. El trabajo contó con el acompañamiento de la Sociedad Rural Argentina, AACREA y AAPRESID. Casi el 80% de los consultados definió las vías de circulación como malas o muy malas. Asimismo, tres de cada cuatro productores indicaron que el tránsito se interrumpe durante diversas épocas del año por la acumulación de agua.

Daños

El perjuicio económico mostró cifras contundentes en las respuestas obtenidas. El 91% de los encuestados reprogramó traslados o despachos de mercadería. El 68% sufrió pérdidas monetarias reales por demoras en la salida de la producción. Además, el 59% calculó un sobrecosto logístico superior al 10% por los desperfectos de la calzada. El 82% detectó deficiencias en la señalización. La falla de infraestructura genera riesgos para las familias que utilizan las vías hacia escuelas o centros médicos.

El diagnóstico técnico reveló un defecto de diseño estructural en el terreno. El 94% de los tramos relevados se ubica al ras o por debajo de la altura de las parcelas linderas. La diferencia de nivel convierte a los senderos en el canal de drenaje de las tierras vecinas. Por este motivo, el paso de maquinaria municipal no resuelve la inundación profunda ni la acumulación de barro.

El informe analizó modelos internacionales de conservación de suelos y gestión del agua. El trabajo citó tecnologías de Inteligencia Artificial empleadas en China para la detección de pozos. También describió los caminos absorbentes de los Países Bajos y la administración por condados en Estados Unidos. A nivel local, los investigadores destacaron el sistema de Consorcios Camineros de Córdoba. La provincia vecina delega el mantenimiento en entidades integradas por los propios productores agrícolas.

A pesar de las dificultades cotidianas, los encuestados mostraron disposición para resolver la problemática. El 70% de los participantes respaldó la creación de mesas de trabajo conjuntas con los municipios. La misma proporción manifestó intenciones de integrar un consorcio de gestión. El 45% solicitó la estabilización de los suelos con cemento o tosca, mientras que el 30% reclamó el levante directo del terreno para evitar anegamientos.

El documento llevó la firma de Claudio David González, Natalia Ravani, María Clara Treachi, Federico Parra y Juan Pablo Bolivio. Los autores remarcaron la necesidad de modificar el esquema vial en forma urgente. La cercanía a los puertos de Quequén y Bahía Blanca exige una inversión continua para sostener el transporte de materias primas hacia el exterior.

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