Argentina se consolida en el podio de la inflación

A pesar de la marcada desaceleración de los precios en el plano local, la Argentina se ubicó en agosto como el segundo país con mayor inflación de América Latina, situándose solo por detrás de Venezuela. De acuerdo con los últimos datos oficiales del INDEC, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 1,7% mensual, el registro más bajo en 14 meses. Con este resultado, el costo de vida acumuló un 21,3% en los primeros ocho meses del año y una variación interanual que se moderó hasta el 33,5%

El liderazgo regional del ranking inflacionario continúa bajo el control de Venezuela, que anotó un 8,9% en el mes. En la vereda opuesta, la mayoría de los países vecinos registraron índices inferiores al 1% mensual, destacándose socios comerciales estratégicos como Brasil, que experimentó deflación (-0,40%).

La mirada de los analistas: entre la estabilidad y la inercia

El dato del 1,7% estuvo en perfecta sintonía con las proyecciones del mercado. Las principales consultoras participantes del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central habían anticipado exactamente esa cifra. Para los analistas, el comportamiento del IPC ratifica un sendero de estabilización macroeconómica, aunque advierten sobre los desafíos del corto plazo.

Economistas de firmas líderes como Abeceb e Invecq coinciden en que los principales shocks regulados (como las subas fuertes de tarifas y combustibles) ya impactaron en la primera mitad del año. No obstante, advierten que la inflación minorista enfrenta una “velocidad crucero” cercana al 1,5% y 2% mensual que cuesta perforar debido a la indexación de contratos y la inercia de los servicios. El consenso del REM proyecta que el año cerrará con una inflación acumulada en torno al 30%, con expectativas de consolidar la desinflación durante el próximo año.

Veinticinco de Mayo no es ajeno

La frialdad de los gráficos porteños y las proyecciones de la City se chocan de frente con la realidad diaria del interior bonaerense. Veinticinco de Mayo no es ajeno a este escenario de complejidad económica. Cuando se recorren las calles de nuestra ciudad, el impacto en el bolsillo y las dificultades para afrontar los gastos fijos siguen siendo el principal tema de conversación entre los vecinos.

El rebalanceo del consumo hacia los servicios esenciales —luz, gas y las necesidades básicas— se hace notar con fuerza en los hogares veinticinqueños, donde el dinero parece rendir cada vez menos a pesar de la desaceleración del índice general.

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