De aprobarse la ley en el Senado, el beneficio dejará de cubrir la totalidad de la boleta para aplicarse solo sobre el precio del gas en el PIST. Según los informes, los incrementos en la provincia de Buenos Aires promediarán el 55%, pero en los hogares que pierdan el subsidio el impacto podría superar el 100%.
El debate legislativo en el Senado mantiene en vilo a los usuarios residenciales ante un inminente cambio en el esquema de subsidios que afectará directamente el costo de los servicios públicos. En caso de sancionarse la nueva ley, el beneficio de “Zona Fría” sufrirá una fuerte modificación: ya no abarcará la totalidad de la factura, sino que se restringirá únicamente al precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), lo que reducirá drásticamente su impacto real en el monto final. Hasta el momento, el descuento vigente oscila entre el 30% y el 50%, dependiendo de la región.
Un informe elaborado por el IERAL de la Fundación Mediterránea advirtió que los mayores aumentos recaerían con fuerza sobre aquellos usuarios residentes en las zonas ampliadas que no logren calificar para el nuevo régimen focalizado. Para dimensionar el golpe al bolsillo, el estudio toma como referencia a la ciudad de Bahía Blanca: allí, un hogar con un consumo promedio de 118 m³ mensuales vería incrementarse su factura de $19.945 a $39.890, lo que representa un salto del 100%. En contraposición, para los hogares que sí califiquen para el sistema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) bajo los nuevos criterios de vulnerabilidad, la suba en esa misma localidad sería del 22%.
Por fuera de ese informe, otras estimaciones del sector indican que, por la sola incidencia de los aumentos generales de tarifas, la mayoría de los usuarios bonaerenses recibirán en los próximos meses facturas de gas un 55% más caras en promedio.
El verdadero alcance de la medida se observa al analizar un caso testigo de la región de Camuzzi Gas Pampeano. Si se toma la factura de una jubilada alcanzada por la Zona Fría que actualmente abona un total de $60.000 mensuales (con impuestos incluidos), el descuento por el subsidio ronda hoy los $42.000. Si el régimen actual deja de aplicarse y la usuaria no califica para el SEF, pasaría a pagar $102.000 por el mismo consumo. En adelante, el valor final de las boletas dependerá estrictamente de dos variables: el nivel de consumo residencial y la inclusión o no del usuario dentro de la nueva canasta de asistencia focalizada.
