(Por Leo Baldo) No son noticias, son tesoros y parte de nuestro patrimonio.
Es que la trama de una comunidad no se narra solamente en los despachos institucionales ni en los archivos oficiales; se guarda, sobre todo, en los cajones de fotos, en esos rectángulos de papel emulsionado que resisten el paso del tiempo. Por eso, la publicación que ayer compartió Marta Rosa Perlini en sus redes sacudió la nostalgia de nuestra comunidad:
“Y FUERON 66 AÑOS!!!!! Jorge José Hornes, fotógrafo… una vida dedicada a esta profesión… Cumpleaños, Casamientos, Bautismos, Comuniones… familias enteras han pasado por su querida FOTO MIGUEL ÁNGEL. QUE… Hoy, considerando que ya ha cumplido su etapa decidió cerrar sus puertas… Los recuerdos son innumerables y siempre con ‘mucha alegría’ así como demostraba felicidad cada vez que lo contrataban y se colgaba su máquina fotográfica… porque Jorge ‘disfrutó’ de su trabajo… A sus COLEGAS (en especial a RUBEN SOTO QUIEN FUE SU MAESTRO) y todos los clientes, conocidos, amigos que lo han acompañado poniendo su confianza en su profesionalismo para plasmar en el papel ‘LA FOTO’ familiar… UN PROFUNDO AGRADECIMIENTO… Gracias, Gracias…!!!!”, lanzó su compañera de vida.
¿Quién de este pueblo, 25 de Mayo, no se sacó una foto con Jorge? Quien escribe estas líneas, con sus 43 años a cuestas, fue fotografiado por él desde que era un bebé, en esas primeras tomas que ya eran en color. Más de seis décadas completas de rostros locales cruzando el umbral de Foto Miguel Ángel para congelar el tiempo.
Y así, mientras el mundo actual nos empuja a la velocidad del píxel descartable y a la tiranía de la imagen efímera en la pantalla, el retiro de Jorge Hornes nos devuelve el valor del oficio noble, del revelado a oscuras, de la luz esperada con paciencia y del ojo clínico que sabía capturar la verdad de una familia entera en un solo disparo.
Larga vida a tu arte analógico y a tu pasión, Jorge. Registraste un amplio recorrido de más de medio siglo de nuestras historias locales. Esas vidas, esos ojos que miraron tu lente, ya están inmortalizados para siempre en el patrimonio de nuestra comunidad.
Salud, maestro. Muchas gracias.
