zona fría

El Gobierno nacional avanza en una fuerte reconfiguración del esquema tarifario que dejaría a más de 1,2 millones de hogares de la provincia de Buenos Aires sin los descuentos tradicionales por clima adverso. Al modificar el criterio de cálculo, el beneficio ya no se aplicará sobre el total de la boleta sino únicamente sobre el valor de la materia prima. Esto provocaría un drástico recorte en el ahorro efectivo de los usuarios residenciales y subas generalizadas en todo el territorio que llegarán al 100%

A través de un nuevo proyecto, el Gobierno nacional avanza en una profunda modificación del régimen de subsidios al gas que golpeará de forma directa a los sectores de ingresos medios e intermedios. La medida contempla la eliminación de los beneficios de la denominada “zona fría” para una vasta región del país que había sido incorporada en la ampliación legislativa de 2021. Esto afectará a las provincias de Buenos Aires (con la única excepción del partido de Patagones), Córdoba, Santa Fe, Mendoza y San Luis.

En total, unos 3.350.000 hogares perderán esta cobertura generalizada a nivel país. Desde la gestión oficial indicaron que se mantendrá una asistencia focalizada únicamente para aquellos usuarios vulnerables que registren ingresos mensuales inferiores a tres Canastas Básicas Totales (CBT), una cifra que hoy equivale a unos 4,4 millones de pesos.

El impacto en territorio bonaerense será severo. En la actualidad, aproximadamente 1.240.000 hogares distribuidos en 94 municipios de la provincia de Buenos Aires se verían despojados de los descuentos automáticos que percibían hasta la fecha. Esta cifra representa nada menos que el 20% del total de los usuarios de gas de la provincia. Para las familias que residen en estos distritos, y que queden por fuera de la tarifa social segmentada, la quita del beneficio se traducirá de forma inmediata en incrementos en las facturas residenciales que oscilarán entre el 40% y el 100%.

La trampa del cambio normativo

El núcleo de la reforma radica en un cambio técnico en la forma en que se liquida el beneficio. Bajo el sistema que rige todavía, los usuarios de las zonas alcanzadas reciben una bonificación neta del 30% o del 50% sobre el monto total de la factura de gas. Sin embargo, el nuevo texto normativo altera por completo este criterio de facturación al establecer que el subsidio estatal se aplicará exclusivamente sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST).

El PIST es apenas uno de los tres eslabones que componen la tarifa que abona un cliente residencial. Los otros dos ítems esenciales son el Valor Agregado de Distribución (VAD) —que explica la mayor parte del componente fijo de las boletas y financia a las empresas distribuidoras— y el costo del transporte troncal del gas natural desde los yacimientos. Al dejar el Estado nacional de cubrir los descuentos sobre el transporte y la distribución, la tarifa final sufrirá subas generalizadas. Incluso en aquellas regiones que por sus condiciones climáticas extremas permanezcan dentro del área subsidiada, como las provincias patagónicas, los usuarios recibirán un ajuste estimado en torno al 25% debido a la reducción global de la cobertura pública.

El impacto real en los bolsillos

Para dimensionar el alcance de la medida en el interior bonaerense, las proyecciones indican que el ítem PIST suele representar apenas una tercera o cuarta parte del costo final de una factura de gas. En consecuencia, si un usuario de los 94 municipios que pierden el régimen general logrará acceder al subsidio focalizado sobre el PIST con un descuento del 50%, la reducción real sobre la boleta final terminará siendo de apenas un 15%, antes de computar las cargas impositivas y tasas locales de cada distrito.

Llevado a un ejemplo numérico concreto sobre los consumos actuales, un usuario residencial del interior de la provincia que hoy abona $60.000 mensuales gracias a contar con el beneficio máximo de zona fría, percibe un ahorro directo de $42.000, dado que la factura total teórica sin subsidios ascendería a $102.000. Con la derogación lisa y llana del régimen actual, ese hogar pasará de pagar $60.000 a los $102.000 directos (lo que representa un incremento del 70%).

En tanto, si ese mismo cliente lograra calificar para el nuevo esquema de asistencia focalizada, el descuento del 50% ya no operará sobre los $102.000, sino sobre el valor del PIST dentro de esa boleta, que ronda los $25.000. De este modo, el ahorro efectivo final para el bolsillo del vecino pasará a ser de tan solo $12.500 (un 12,5% de la factura total). Así, el usuario terminará abonando una factura neta de $87.500 en lugar de los $60.000 que afrontaba en la actualidad.

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