Una artista country que impacta desde el momento en que la ves. Leé la nota completa
(Por Moises Vásquez) El pasado 31 de julio se estrenó en YouTube Road to Nashville, el documental de Mila Barcala, una producción de poco más de 30 minutos —30 minutos y 30 segundos, para ser precisos— que, más allá de mostrar un recorrido artístico, transmite algo que quizás sea todavía más importante: la fuerza de voluntad necesaria para animarse a vivir un sueño y defenderlo contra todas las adversidades.
Al terminar de verlo queda una sensación difícil de disimular. Cada una de las cosas que se expresan en el documental se transmite de una manera muy particular. Uno no duda, ni por un instante, que está frente a una artista country argentina que, con apenas 26 años, tiene muy claro qué quiere hacer y, sobre todo, qué quiere defender. El verdadero mensaje de Road to Nashville: vivir nuestro sueño.
En este caso, el sueño de Mila es ser una artista country, pero también hay algo mucho más grande detrás de esa elección. Está el deseo de que el country sea escuchado masivamente en Argentina, que haya cada vez más artistas, más escenarios, más recitales, más público y que músicos de todo el mundo encuentren en nuestro país un lugar donde venir a compartir su música.
Porque el country tiene una identidad muy fuerte. Sabemos que hablamos, en buena medida, del folclore del campo estadounidense, de una cultura y una historia que tienen sus propias raíces. Pero también es cierto que los valores que transmite pueden ser universales. Me refiero al amor, la amistad, la,la familia,el esfuerzo,la perseverancia, y fundamentalmente, los sueños, esto último es justamente lo que aparece con mucha fuerza en Mila.
No quiero contar demasiado sobre el contenido del documental. Creo que en este tipo de materiales es horrible adelantar lo que sucede, porque hay experiencias que necesitan ser descubiertas por cada espectador. Road to Nashville merece ser visto sin que alguien venga previamente a explicar qué vamos a encontrar.
Lo que sí se puede decir es que Mila sorprende. Sorprende por la claridad con la que habla de sus códigos, sus valores y la fuerza de voluntad necesaria para defender aquello que eligió. No parece estar simplemente persiguiendo una carrera artística. Hay una convicción detrás. Y eso se nota.
Quienes quieran conocer un poco más de su recorrido pueden hacerlo también a través de su canal de YouTube, donde aparecen canciones que permiten seguir buena parte de su evolución artística desde hace aproximadamente ocho años hasta la actualidad.
Entre ese material hay canciones propias y versiones que muestran distintas etapas de su camino. Personalmente, “February” es el tema que más me gusta de Mila. También aparece un cover de Sara Evans, “Suds in the Bucket”, que permite disfrutar otra faceta de su interpretación .
Quienes tuvieron la posibilidad de verla en los festivales y escenarios donde se presenta en nuestro país saben que allí aparece otra dimensión de la artista. Hay potencia, energía y una vibra que atraviesa las canciones y llega directamente al público. Y quizás esa sea una de las cosas más interesantes de su propuesta. Porque más allá del género, más allá del country, más allá de Nashville y de las referencias culturales que forman parte de su música, hay algo que cualquiera puede entender. No abandonar aquello que uno sueña.
Mila Barcala eligió un camino que quizás no sea el más sencillo. Eligió el country en Argentina, eligió defenderlo, hacerlo crecer y soñar con que algún día sea mucho más que una expresión artística para unos pocos. Y Road to Nashville permite entender un poco mejor por qué lo hace. A los 26 años, Mila parece tener algo que muchas veces se pierde con el paso del tiempo: la capacidad de creer profundamente en lo que uno quiere hacer.Quizás, sea lo más valioso que deja el documental. Porque después de 30 minutos y 30 segundos, uno puede quedarse pensando en Nashville, en el country, en la música y en los escenarios. Pero también puede quedarse pensando en sus propios sueños. Y recordar que, aunque parezca una frase sencilla, nunca deberíamos abandonar aquello que realmente queremos ser.
