A través del Decreto 423/2026, la Casa Rosada oficializó una poda inmediata para el trigo y la cebada en plena siembra fina. Para la soja, el maíz y el girasol, el alivio será en cuotas y recién arrancará en 2027, estirándose hasta finales de 2028. Prometen eliminarlas si el superávit acompaña
El Boletín Oficial trajo la novedad que el campo esperaba, aunque con la dosis de paciencia que el bolsillo del Estado impone. Mediante el Decreto 423/2026, el Poder Ejecutivo formalizó un esquema de reducción gradual para los derechos de exportación que abarca a los principales cultivos y a los biocombustibles. La meta oficial es ganar competitividad y empujar la producción, bajo la promesa de hacer desaparecer este gravamen distorsivo a medida que los números fiscales muestren solidez. La vigencia arranca este mismo jueves.
La estrategia oficial divide las aguas entre lo que ya se está sembrando y lo que vendrá después. El beneficio inmediato es para la campaña fina: el trigo y la cebada reciben un recorte que lleva la alícuota del 7,5% al 5,5%, una señal directa al productor que hoy decide la inversión en el lote. La medida arrastra también a subproductos como harinas y maltas con tasas variables según el caso.
Para los cultivos de verano, en cambio, habrá que esperar. El poroto de soja mantendrá el 24% durante todo el año en curso; recién en enero de 2027 comenzará un goteo de bajas mensuales para cerrar ese año en 21%, y profundizar el recorte en 2028 hasta tocar el 15% en diciembre. Los aceites y las harinas del complejo seguirán un camino similar.
Por el lado del maíz y el sorgo, la realidad es parecida. El punto de partida para este año es del 8,5%, con miras a descender al 7,5% a fines de 2027 y alcanzar el 5,5% en el último mes de 2028. En los despachos oficiales argumentan que la lentitud del proceso busca que el alivio coincida con la cosecha gruesa sin desestabilizar la recaudación de golpe.
El girasol también entró en la volteada con quitas escalonadas por posición arancelaria, al punto de dejar algunos derivados con retención cero. La misma suerte —alícuota cero de entrada— correrá para los biodiéseles elaborados a partir de cártamo, colza, Brassica Carinata o Camelina Sativa, siempre que no contengan aceite de soja. El combustible alternativo que sí dependa de la oleaginosa tradicional bajará del 21% actual hasta el 13% a finales del recorrido de dos años.
