Claudia Lobosco

Cuando el desprecio por el otro está en el orden del día y al Intendente no le importa nada. Existe profunda preocupación en los jubilados municipales y a su vez disconformidad ante la situación que se está generando con el pago de los haberes jubilatorios. He tomado conocimiento de un trato desigual e injusto entre los trabajadores que prestaron servicios a la misma comunidad, durante la misma cantidad de años y en las mismas condiciones. Solo un grupo de ellos han recibido la mísera liquidación del aumento.

¿Sabe una cosa señor intendente? La percepción de una digna jubilación no es un “favor” del Estado Municipal, sino un derecho adquirido por años de aportes y trabajo. Dividir a los jubilados entre “los que cobran” y “los que no cobran” afecta la dignidad de quiénes dedicaron su vida al servicio público.

Repito, la jubilación no es una dádiva, es el fruto de años de aportes, de frío, de lluvia, de barrer calles, de manejar maquinarias, de manipular residuos, de cuidar la planta depuradora de líquidos cloacales, de destapar cloacas, de atender en las oficinas y muchas otras tareas, en definitiva de cuidar nuestra ciudad.

Es una falta de respeto de no bregar primero por jubilaciones dignas, y segundo de dividir a la masa jubilada municipal. Señor Intendente ¿sabe qué?, no se juega con la necesidad de la gente “grande” que le dio todo al Municipio. Mejore de inmediato las jubilaciones y garantice derechos, sabe bien de qué le hablo siendo usted abogado. Lo escuché muchas veces decir  “no debe existir ciudadanos de primera y de segunda, parece que ya “se le olvidó”, porque a los jubilados los trata así “unos de primera y otros de segunda”. Una falta de respeto total. El paso del tiempo nos llega a todos, seguro usted no tendrá este problema de bajísimos haberes jubilatarios. Adjunto un comprobante actual, por si no está en conocimiento.

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