El nuevo informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires muestra un escenario de contrastes para el arranque de la fina. Las lluvias recargaron los suelos del centro del país y abrieron la campaña de cebada, pero el exceso de agua y la falta de piso ralentizaron la siembra de trigo en los extremos del mapa agrícola. En paralelo, la cosecha de soja se despide con rendimientos históricos y récords absolutos en el oeste bonaerense
El invierno asoma y el campo bonaerense regula el paso. El último Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, plasmado en el informe dibuja un mapa productivo cruzado por el barro y la humedad ambiente. Las lluvias recientes cambiaron los planes de golpe: trajeron alivio para algunos, pero les pusieron el freno de mano a las sembradoras en el sur de la provincia.
En el tablero del trigo, las máquinas venían con un impulso bárbaro, pero el agua reciente obligó a levantar el pie del acelerador. La humedad ambiente y la falta de piso en los lotes demoraron los trabajos en los extremos del mapa agrícola. Igual, la campaña no pierde el norte. Con un avance que ya cubre el 44,2% de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas, el ciclo actual mantiene una ventaja importante de 15,2 puntos porcentuales frente al promedio histórico. El grueso de la actividad se concentró en el corazón del país —el Sur de Córdoba, Santa Fe y los Núcleos Norte y Sur—, donde la humedad superficial dejó los perfiles listos para recibir la semilla.
Por el lado de la cebada, la campaña 2026/27 dio su largada oficial. Las sembradoras ya cubrieron el 19% de un área que este año promete expandirse hasta alcanzar las 1,35 millones de hectáreas, unas 50.000 más que el ciclo pasado. Los productores del Norte de La Pampa, el Oeste de Buenos Aires y el Centro bonaerense son quienes más empujan este crecimiento con la idea fija de recuperar terreno. Sin embargo, la historia se repite: mientras el centro y el norte avanzan sin problemas, los campos del sur bonaerense —la verdadera capital de este cultivo— siguen empantanados por las dificultades para entrar a los lotes.
La buena noticia de la semana llega de la mano de la cosecha gruesa, que transita su recta final. La trilla de soja ya trepó al 95,2% del área apta nacional con números que reconfortan el bolsillo del productor. El rinde medio país se consolidó en 31,7 quintales por hectárea, un 6,7% más alto que el año anterior, lo que deja la producción total firme en 50,1 millones de toneladas. El dato sobresaliente está en los extremos del mapa: el NOA cerró su segundo mejor registro histórico, el NEA arañó el tercer escalón del podio con 29,2 quintales, y la región del Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires rompió todos los moldes al clavar un récord absoluto, un 4,5% por arriba de su propio techo histórico.
En tanto, el maíz comercial arranca la resistencia con el 43,6% de la superficie cosechada y un rinde promedio de 82,1 quintales por hectárea, con la mira puesta en llegar a las 64 millones de toneladas totales. Córdoba es la provincia que lidera la trilla de los planteos tardíos, sobre todo en el norte cordobés, donde los rendimientos sorprenden y se ubican un 19% por encima de la media de los últimos cinco años. La contracara vuelve a ser el oeste de Buenos Aires, donde las cosechadoras dieron las primeras pasadas pero debieron frenar ante las complicaciones logísticas que imponen los excesos hídricos en el suelo.
