Fuerte homilía en la Catedral Metropolitana con el Presidente en primera fila. El arzobispo Jorge García Cuerva advirtió sobre el “desmembramiento social”, defendió a los jubilados y fustigó el “individualismo cruel” del modelo libertario. El oficialismo excluyó a Villarruel de la ceremonia
Con el presidente Javier Milei en primera fila, el arzobispo Jorge García Cuerva brindó el tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana. El escenario sirvió para disparar fuertes cuestionamientos contra el modelo libertario. El prelado advirtió por el “desmembramiento social” y reclamó de forma urgente por los jubilados, los discapacitados y los trabajadores precarizados, los sectores más postergados por el plan de shock oficial. La ceremonia estuvo marcada además por la fuerte interna oficialista: el Gobierno nacional no invitó a la vicepresidenta Victoria Villarruel.
García Cuerva utilizó el pasaje bíblico de la curación de un paralítico para describir la realidad argentina. “Hoy muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad. Se sienten postrados, tirados al borde del camino de la vida”, alertó. Aunque habló de responsabilidades compartidas tras años de crisis, el mensaje apuntó directo al impacto social de la actual gestión económica.
El arzobispo exigió poner freno a la licuación de los sectores más vulnerables. “Nadie es descartable, todos somos importantes, comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos y las personas con discapacidad”, lanzó. Citando al papa León XIV, dejó una pregunta incómoda para la filosofía libertaria: “¿Los que nacieron con menos posibilidades valen menos como seres humanos, y sólo deben limitarse a sobrevivir?”.

El freno al individualismo y los ataques en redes
En un claro mensaje contra el discurso de la Casa Rosada, el prelado exigió terminar con la confrontación. Pidió consensos urgentes basados en cuatro ejes: bien común, diálogo, amistad social y esperanza. “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo. El ‘sálvese quien pueda’ es la expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad”, sentenció.
La homilía también dedicó un párrafo filoso a los ataques sistemáticos que promueve el oficialismo digital. Al hablar de los detractores del Evangelio, los comparó con los militantes virtuales de La Libertad Avanza: “Viven de privilegios, alejados de la gente. Son los haters de hoy, sentados frente a una computadora para hacer terrorismo de las redes, descalificando y difamando”.
Por último, García Cuerva calificó de “cruel y escandalosa la ostentación, el despilfarro y el derroche”, una frase con fuerte repercusión en medio de las denuncias por contrataciones polémicas en el Estado. El cierre fue una apelación a la Proclama de la Primera Junta de 1810 para exigir la unión nacional, una foto que el propio Gobierno quebró en el templo al excluir a su Vicepresidenta.
