Ariel “Timy” Torres no le teme a los silencios. Detrás de una cámara, sabe que el tiempo real se mide en la paciencia del que sabe esperar que el otro hable. El martes, el Concejo Deliberante declaró de interés legislativo y municipal por unanimidad su documental testimonial. Un trabajo de orfebrería analógica, gestado en el barro de la edición, que rescata la memoria viva de los veteranos de Malvinas y Georgias del Sur de nuestro distrito
Por Leo Baldo
Hay hombres que cargan el mapa del dolor argentino en las retinas y eligen la distancia antes que el ruido del algoritmo. Ariel Torres es uno de ellos. Pasó por Infobae, por agencias internacionales como AFP y la británica Reuters. Conoce el oficio de mirar a través de un lente, pero camina con el perfil bajo de los que ya no necesitan demostrar nada. Mientras la época exige contenidos rápidos, de consumo inmediato, Torres se planta como un analógico: de los que se toman casi un año para buscar, escuchar, compaginar y dejar que la verdad de una historia decante por su propio peso.
De agencias internacionales al barro de la memoria local
El proyecto nació de una coincidencia de voluntades. El intendente Ramiro Egüen tenía la firme intención de registrar la historia local de la gesta, y Ariel ya venía amasando la idea en su cabeza. Con el respaldo institucional y las herramientas necesarias, se conformó un equipo junto a Sandra Serrat y Gianluca Serantes, los compañeros de la prensa municipal que entendieron que la única forma de encarar este laburo era entregar el cuerpo y el tiempo fuera de cualquier horario de oficina. Colaboraron, de manera externa: Mateo Bernini y Manuel “cacho” Ramírez de Canal 3.
La mirada del fotógrafo y el valor de las treinta horas
El reconocimiento unánime del Concejo Deliberante es un hito institucional, pero no desvela a Torres. Su obsesión es otra: los veteranos. El archivo acumuló más de 30 horas de relatos crudos, guardados celosamente en el disco duro, que luego debieron sintetizarse en una hora y media de película y en capítulos individuales para la plataforma YouTube. Es un material con destino pedagógico, un cofre de la memoria para que las escuelas de hoy y las generaciones del futuro —los nietos y bisnietos de 25 de Mayo— tengan un documento histórico donde los rostros de nuestros héroes queden inmortalizados para siempre. La comunidad necesitaba este registro, y hoy Ariel Torres: el creador del documental pedagógico “Voces de un Regreso”, ve cómo ese esfuerzo se transforma en patrimonio local.
El valor de lo que se rescató en el distrito tiene una densidad particular. 25 de Mayo cuenta con una condición casi inédita en comparación con otras latitudes: su delegación de veteranos cubre la totalidad del mapa del conflicto del Atlántico Sur. Hay hombres que estuvieron en comunicaciones, en logística, cocineros, combatientes que sobrevivieron al hundimiento del crucero ARA General Belgrano, soldados que pelearon cuerpo a cuerpo en las islas y el raro privilegio de contar con Horacio Carlos Maffia, el único vecino del partido que combatió en las Georgias del Sur.

El legado de las Georgias al aula de la escuela
“Fue un trabajo extenso durante casi un año. Buscando a todos los veteranos, todos los que quisieron hablar, hablaron. Los que después hablaron más adelante fue por el impulso que le dieron de que los demás ya habían hablado. Todavía nos quedan varios que todavía no quisieron hablar. Ojalá que algún día lo quieran hacer”, confiesa Ariel, y deja la puerta abierta para los que todavía procesan el trauma en el fuero íntimo.
Fueron jornadas larguísimas de ocho o nueve horas diarias, producción plena, donde la cámara se apagaba, pero la charla seguía alrededor del mate, compartiendo el peso del recuerdo, leyendo cartas guardadas en cajones durante más de cuarenta años y habitando silencios que dolían. “Hubo algunos veteranos que casi nunca habían hablado y hablaron para las cámaras. Entonces, wow, eso es muy importante”, recalca el documentalista con los ojos fijos en el horizonte de esa memoria colectiva que ahora camina por las aulas del distrito.
El documental ya se proyectó en escuelas y el paso siguiente es el papel: el equipo ya trabaja para transformar esos testimonios en un libro. Para Ariel “Timy” Torres, la película fue una forma de devolver algo de todo lo que esos hombres entregaron por la patria. “Intenté dejar el mensaje para Malvinas”, repite, y en esa frase queda sellado un pacto inquebrantable con la historia. El decreto del Concejo es justicia institucional; lo verdadero es el abrazo de un pueblo que, gracias a este registro, ya sabe que el legado de las islas no se va a cortar nunca.
